Cuando el saber nos hace peores personas

Soy de la opinión de que algunos avances médicos mejor que no se hubieran producido. Antaño, cuando la medicina era más precaria y no había tantos conocimientos científicos, una mujer embarazada paría a los nueve meses y si el niño venía con un problema los padres se enteraban in situ, por no decir que la madre hasta podía perder la vida durante el parto. Ahora, se ha avanzado de tal manera que no sólo podemos saber cuán saludable viene el niño, sino que en un futuro más cercano que lejano podremos elegir el niño a la carta, como el color de los ojos o de pelo. Cómo ha cambiado la cosa.

Y seguimos creyendo que el saber lleva implícito una mejora en la persona y de ésta para con los otros, cuando en ocasiones no es así. Podemos aprender también para actuar de manera inadecuada. Cuántas futuras madres deciden hoy en día interrumpir su embarazo porque el niño viene con algún problema de salud y no aceptan tener un hijo en esas condiciones. Los médicos poseen la última tecnología y gozan de estudios más precisos que no siempre dan con la tecla exacta, porque en medicina 2+2 no siempre es 4.

El mundo nos vende tener hijos perfectos y las madres soñamos con crear un hijo ideal de la muerte. Muerte, por otra parte, que sufren algunos pequeños por no cumplir con esos estándares de calidad que reclama esta sociedad.

Por tanto, ¿ha servido de algo que la medicina haya avanzado tanto en el tema del embarazo? Que cada cual saque sus conclusiones, porque la mía es clara: los futuros padres (esos que llenan las consultas de ginecología) no son más felices que aquellos padres de antaño que tenían menos conocimiento de todo –sin conocer siquiera si la criatura esperada era niño o niña-, por no decir que eran cuasi analfabetos. Porque la felicidad no está en el saber; está en el ser, en nosotros mismos.

Actualmente, la información se ha convertido en un sin vivir, por eso defiendo que lo que tenga que ser, será. La única puerta que ha abierto que los futuros padres estén más y mejor informados durante el embarazo es la opción de interrumpir o no el embarazo. Por otra parte, se ha perdido la ilusión de la espera de un hijo –sea como sea y venga cuando venga-, porque lo queremos todo para ayer. Demasiado adelanto de acontecimientos.

Comida pa tiesos

Comida pa tiesos

Os presento mi nuevo canal de Youtube: Comida pa tiesos (para los que no saben cocinar y para los que no tienen o quieren gastarse mucho dinero).

Se trata de un canal de comida casera, la cocina de siempre: tradicional, barata y fácil de hacer. Tiempo atrás no había tantos medios, la materia prima (ingredientes) era la que era y los platos estaban para chuparse los dedos. Sirvan estos vídeos como un guiño a nuestros maestros, especialmente a esas madres que tanto nos tienen que enseñar a una juventud que poco o nada se para a cocinar, pero bien se acuerda de la comida de su madre cuando se encuentra lejos del hogar. Como en casa, en ningún sitio. Un intento más de volver a la cocina de antaño, de la que tanto tenemos que aprender, al mismo tiempo que hacer perdurar por los siglos de los siglos. Esta riqueza de nuestros antepasados que ha ido de generación en generación no podemos permitir que se pierda.

Desde ya os podéis suscribir al canal. En él podréis encontrar un vídeo de lentejas y otro de arroz con pollo que os animo a visualizar, aunque sea por el hecho de ver otro modo diferente de hacer cocina, descubrir nuevos trucos o simplemente como diversión culinaria. Antes que nada aconsejo leer muy bien la descripción de cada vídeo, donde aparecen los ingredientes y algunos trucos. La idea es subir un vídeo por semana.

P.d. Si tenéis alguna duda durante la elaboración podéis consultarla en los comentarios; por otra parte, si hacéis algún plato no os olvidéis de compartir qué tal os ha salido y si os gusta el vídeo podéis darle a “me gusta” y también compartirlo con otros amigos que se puedan beneficiar de la comida y cocina pa tiesos.

Videos caseros: Arroz con pollo

Tengo que decirlo: Me he aficionado a la cocina. Me he puesto manos a la obra no tanto en cocinar sino en aprender cómo cocinan otros, en este caso mi querida madre. Antes tomaba notas en un cuaderno -que lo tengo perdido por algún lugar de la casa- sobre los ingredientes de cada plato que elaboraba ella. Ahora he decidido poner fin a esas notas e inmortalizar ese paso a paso a través del video.

Los jóvenes no paramos en casa y salimos del paso siempre con cualquier comida, si es que se le puede llamar comida. Mi caso es todo lo contrario, tengo la suerte de poder parar y trabajar desde casa, y me he tomado en serio esto de aprender y dedicarle tiempo a la cocina, con la idea de sacar lo mejor de mi madre -que es la que me enseña cómo hacer cada plato y los trucos- y de mí -mostrando a todos los que queráis aprender comida fácil, barata y tradicional-.

El video es mi mejor recurso. Para ello utilizo mi iPhone 6 -no me hace falta más- y luego realizo un pequeño montaje no muy extenso, pero sí muy visual. No hay palabras, sólo música de fondo. Para aprender a cocinar hay que verlo y se aprende paso a paso siguiendo el video -que está de apoyo al aprendizaje-. Una vez que cocines el plato cinco veces ya sabrás como hacerlo, para entonces serás un experto. Como a día de hoy me considero principiante y pienso que hay muchos jóvenes como yo, pues qué mejor que lo vean con sus propios ojos.

Como tengo mala memoria, he querido que estos videos -el primero ya está colgado en Youtube y lo podéis ver arriba- me recuerden la cocina de mi madre, aquella que echamos tanto de menos cuando nos marchamos de casa y, al mismo tiempo, quiero que muchos jóvenes -y no tan jóvenes- aprendan a cocinar sano, rico, barato y con los ingredientes de siempre. Hogar, dulce hogar.

Dicen que nunca es tarde si la dicha es buena. Pues eso, quiero que la historia se repita, porque el día de mañana me tocará a mí enseñar a cocinar y qué fácil lo voy a tener con estos videos… Gracias, madre, por compartir tanto talento y por tener una profesión envidiable: ama de casa. Cuánto tengo que aprender todavía…

¿Hablamos del suicidio?

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Parece un tema tabú, bastante delicado, que pone los pelos de punta hasta el punto de que mejor ni hablar de él. Un error como la copa de un pino. La cifra es escalofriante: Unas 4.000 personas se suicidan cada año en España. ¿Y seguimos sin hablar del suicidio por el miedo a un efecto contagio que no tiene base científica, según expertos en salud mental? ¿Sabéis que es la principal causa de muerte no natural y un problema de salud pública?

La violencia de género, los accidentes de tráfico y los homicidios están lejos de las cifras del suicidio. Y a muchos de ellos se les da más voz que a otros temas quizá más importantes pero que no están en el candelero mediático. ¿Cómo es posible? ¿A quién no le suena la campaña del grupo Atresmedia “Ponle freno” (contra los accidentes de tráfico) o “Tolerancia Cero” (contra la violencia de género)? ¿Y por qué no se ponen en marcha campañas y medidas para evitar los suicidios?

Todo se mueve por intereses económicos. Puede que no interese nombrar el suicidio en un contexto de crisis económica, no hay que buscar otra lógica. Siempre he escuchado que “si quieres que algo no se sepa, ni lo pienses”. Algo por el estilo pasa aquí. Mejor no comerse el talento invirtiendo dinero para paliar esta problemática o buscando iniciativas para ayudar a un colectivo que está tocado y hundido por diferentes asuntos.

Lo cierto es que siempre hay motivos para estar vivo, un algo o un alguien que suponen un punto de apoyo para seguir y salir adelante. Pienso que en este contexto de crisis se tendrían que haber dado esperanzas y testimonios de que “sí se puede”, más allá de un simple eslogan político.

Al mismo tiempo, me pongo en el pellejo de una persona que se encuentra verdaderamente desesperada y puedo experimentar cómo no hay forma de que entre en razón porque no ve más allá de su desesperación e indignidad. Es una víctima de sí mismo, de sus pensamientos negativos hacia su propia vida, que le encierran más si cabe en su penuria más absoluta hasta el punto de llegar hasta donde llegan muchos.

La soledad es un problema, desconozco si mayor o igual que el suicidio o si están íntimamente relacionados (imagino que sí), pero también va en aumento. Hombres y mujeres que se sienten solos, cada vez más la sociedad tiende a la soledad, al individualismo. Cuántos ancianos solos, sin que nadie les escuche y les valore por lo que son, no por lo que hacen o tienen, sin una palabra que les transmita que no son una carga.

Y luego viene la típica frase siempre repetida en los telediarios: “No me lo esperaba, era una persona bastante normal”. Sigo pensando que todos somos normales hasta que un día dejamos de serlo, y el problema no radica en dejar de ser normal (porque todos podemos tener momentos malos, de dificultades y de sufrir en la vida), sino en tener al lado a la persona adecuada que perciba que algo pasa. Para eso hay que tener ojos en la cara con los que mirar a los demás, no a nosotros mismos (en lo que ya somos expertos, en mirarnos el ombligo).

Esa persona que para ti era bastante normal dejó de serlo y tú, que estabas a su lado quizá como un vecino más del bloque, no te diste cuenta. No te diste cuenta de su sufrimiento, de que el trabajo no le iba tan bien, que las amistades cada vez iban a menos, que ya no se detenía tanto en hablar con otros, que cada día tenía un rostro más amargado, que su familia estaba más distante o en que los problemas empezaban a llamar a su puerta, que hacía semanas que no salía de casa o que volvía a horas insospechadas, que las pastillas empezaban a formar parte de su vida…

Hay veces en la vida que se producen cambios que no son normales, cambios que denotan que, en ocasiones, la vida se hace más cuesta arriba de lo normal e incluso se llevan cargas que para una persona sola resulta excesiva. De todas las situaciones se sale, pero siempre es más fácil hacerlo acompañado que solo, ya que el mejor remedio es expresarlo.

Por supuesto que espero que esta cifra de suicidios vaya a menos, pero realmente deseo que miremos a la cara a quienes tenemos alrededor, que pueden no pedir ayuda por la situación en la que se encuentran, pero eso no quita para que se la demos gratuitamente. Gracias a todos por existir.

La precipitada OMS

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Me cuesta creer que un organismo como la Organización Mundial de la Salud cometa errores de tanto calibre con relativa frecuencia. En esta ocasión, me refiero a declarar el fin de la epidemia de ébola en África Occidental y que en menos de 24 horas se registre un caso mortal atribuido a ese virus en Sierra Leona, lo que ha ocasionado la puesta en cuarentena de 109 personas, 28 de ellas catalogadas de alto riesgo tras entrar en contacto con la joven fallecida.

¿Qué les ocurre? ¿Acaso no cuentan con las suficientes fuentes de información sobre el terreno como para cerciorarse de que la noticia que van a lanzar a nivel global es la correcta? ¿O puede que al tratarse de una organización tan grande la comunicación interna brille por su ausencia? ¿Será quizá que se transmiten entre ellos un mismo mensaje que acaba llegando al último de la cadena totalmente tergiversado?

Sea lo que fuere, tienen un problema gordo de comunicación, no sé si interna pero externa se ve que muy y mucho. ¿Recordáis que hace meses también alarmaron a los consumidores con un informe propio según el cual la carne procesada es cancerígena y la carne roja “probablemente también”? Lo que está claro es que esta organización no vela por nuestra salud porque lo extraño es que con estas noticias a más de uno no le haya dado ya un infarto de miocardio.

Si lo puedes hacer mal, hazlo peor. Ése parece ser el lema de la OMS. He llegado a pensar en que su estrategia no es casual, sino que está bien meditada y responde a las ansias de llamar la atención, donde da igual cómo se publican las noticias, en qué momento, con qué titular y a quiénes afecte. Están dispuestos incluso a dar la cara si algunos de sus temas que están en el candelero mundial se les va de las manos, simplemente empleando un lenguaje más moderado, preciso y medido.

Estas pequeñas desgracias en las que la OMS se ve envuelta hacen pensar que dicho organismo carece de rigor, algo muy peligroso porque de tanto repetir “que viene el lobo” y éste no acude, al final cuando sea verdad nadie les va a creer. Por no decir que las prohibiciones no gustan un pelo. “¿Me dices que no consuma carne procesada y carne roja? No sólo lo voy a hacer, sino que me daré un banquete en toda regla”. Así fue cómo reaccionaron muchos ante tanto alarmismo carente de sentido común, apiadándose de las carnes y saliendo en su defensa.

El caso del ébola es ya desesperante. Después de provocar muertes en África y algunos casos también en Europa y América, esta organización se dedica a dar esperanzas de que se está a salvo, y nunca más lejos de la realidad. No se puede bajar la guardia y menos en una enfermedad contagiosa. Hay que estar alerta hasta que exista el 100% de certeza de que no queda ni rastro del virus. Y si ese porcentaje es ficticio, por lo menos asegurarse de que las recientes muertes en África Occidental no guardan relación alguna, para así poder entonar de una vez para siempre: Bye bye ébola.

Dame un nombre

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Hay empresas y empresas. Una de ellas me llamó recientemente la atención porque jamás pensé que pudiera ofrecer un servicio semejante. Cuántas veces nos hemos encontrado con parejas que están esperando un hijo al que no saben cómo llamar. Se encuentran indecisos entre varios nombres, no existe un acuerdo entre los futuros padres de la criatura incluso antes de su nacimiento y algo tan personal e íntimo puede llegar a ser un verdadero quebradero de cabeza, cuando no de disgustos, porque sobre gustos no hay nada escrito.

Esta empresa que describo, Damenáme, ha tenido una idea brillante: ayudar a las parejas a poner nombre a su bebé. Para algunos será una idea excelente en cuanto a la creatividad se refiere, mientras que otros lo catalogarán de estupidez. Lo cierto es que habrá gente que acudirá a esta empresa especializada en naming para que les eche un nombre. Atrás se quedaron aquellos clásicos o los que iban de generación tras generación.

Ya ha nacido en España la primera niña que lleva un nombre propuesto por estos dos hermanos publicistas que fundaron la empresa. No todos tienen la capacidad o el talento de proponer un nombre para un bebé que lleve un poco de su papá y de su mamá, por no decir un poco también de su ciudad. Hablo de Eire, esta niña asturiana que lleva tanto del padre como de la madre la parte “re” de los apellidos de la niña (Álvarez Ares) y un poco de raíces celtas que comparte Asturias con otras regiones como Irlanda, donde el nombre significa gaélico, según los autores de la denominación. La relación entre Asturias e Irlanda que describen ambos creadores no la termino de entender porque gaélico significa un grupo de lenguas celtas insulares habladas en zonas de Irlanda y Escocia, que comprende el escocés, el irlandés y el manés.

De cualquier forma, a esta empresa no le va tan mal cuando en sus seis años de vida ha recibido más de 400 peticiones. De hecho, para realizar esta tarea con éxito les facilita recibir de los futuros papás los siguientes datos: primer apellido de los padres, sexo del futuro bebé, idioma de preferencia, una ecografía o cualquier otro dato que consideren importante. Lo que más intrigada me tiene es qué verán en la ecografía como para inspirarse…

El nombre acompaña a las personas durante toda su vida, a las empresas y a los productos también. Prueba de ellos son Carhay! -un concesionario donde venden vehículos de ocasión sorprendentes- o Cheeswaka Roll -un plato compuesto principalmente de queso y alga wakame-. ¿Alguien da más?

Michelle marca tendencias

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Michelle Obama es el foco de atención de americanos y del resto del mundo, algo que no pasa en otros países. La primera dama estadounidense tiene un papel fundamental en la política, hasta el punto de que no pasa inadvertida en su vestuario, que causa furor entre muchas mujeres que quieren imitarla al precio que sea. El último ha sido un vestido de color amarillo anaranjado de 2.000 dólares que lució anoche mientras su marido pronunciaba su último discurso sobre el Estado de la Unión. Las palabras de Barack Obama las debieron escuchar sus más fieles seguidores, ya que los ojos estaban puestos en su mujer, cuyo atuendo se agotó en las tiendas on-line incluso antes de que terminase de hablar el mismísimo Presidente de los Estados Unidos, que se dice pronto.

Hay que ver cómo influyen los famosos en la vida de las personas. Algunos adolescentes pueden verse reflejados en un futbolista, otras tienen por ídolo a un cantante, a modelos televisivos u otras artistas. Si supieran los famosos qué responsabilidad tienen de cara a la sociedad, donde muchos no descansan hasta que consiguen ser como ellos…

Primero, colocan en el punto de mira un aspecto concreto a imitar de la vida de sus referentes, siendo el aspecto corporal lo que más seguidores arrastra: desde un peinado hasta una forma de vestir. Después, van a por ello con todas sus fuerzas e incluso muchos asumen la personalidad de la persona en cuestión, dejando de ser ellos mismos. Cuántas veces de paseo por la calle hemos visto a un grupo de niños jugar al fútbol y cada vez que marcan un gol entonan el famoso grito (Siiii) que Cristiano Ronaldo pronunció tras ganar el Balón de Oro.

Si estos jóvenes fueran un poco más allá se darían cuenta de que los deportistas son modelos a imitar no por lo físico, que es lo de menos, sino por lo que significa la práctica deportiva: disciplina, constancia, esfuerzo, competitividad, entrenamiento, superación, vida sana, sociabilidad, etc.

Volviendo a Michelle Obama, más allá de convertirse en un icono del estilo, fue una destacada estudiante, tuvo una exitosa carrera como abogada, siempre trata de estar con sus hijas a pesar de sus muchos compromisos y, a través de los años, se ha mostrado cercana a la gente con una faceta muy relajada y divertida. Aspectos de su vida perfectamente imitables, más allá de un sensacional vestuario.

El cribado del cáncer

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Cribar es realizar un examen médico a un conjunto de personas para detectar una determinada enfermedad y descartar otras, según la RAE. Ahondando más en este término he hallado otra definición que dice lo siguiente: Uso periódico de determinadas exploraciones o pruebas en personas que no tienen síntomas de cáncer, pero que tienen alto riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer. Pues bien, el cribado del cáncer ha ofrecido expectativas de una detección más precoz, al menos así nos lo han vendido desde la comunidad científica y, de hecho, con frecuencia conduce a mayores tasas de curación. A simple vista parece que resulta beneficioso. Pues bien, ahora, un artículo que publica la revista ‘British Medical Journal’ recoge que el cribado del cáncer no ha demostrado que salva vidas.

Acto seguido cabe preguntarse: ¿Los profesionales sanitarios realizan más pruebas de las que debieran? ¿Realmente las biopsias de próstata reducen las muertes por cáncer de próstata? ¿Pueden las mamografías reducir las muertes por cáncer de mama? ¿O acaso estamos rayando el límite de sus beneficios para con los pacientes? Hay que estar bastante seguros para que los afectados puedan tomar una decisión informada. Imagino que, como todo, la detección precoz del cáncer también tiene sus limitaciones y hay que conocerlas. El tiempo lo dirá, de momento es preciso mejorar los niveles de evidencia científica. Sin duda, un primer paso es ya haberse cuestionado si se salvan vidas.

En mi opinión, hay pruebas innecesarias, dolorosas e invasivas. La medicina tiene que seguir evolucionando e innovando en pro de los pacientes. Está claro que un médico hace todo lo que está de su mano, pero antes debería preguntarse si esa acción es necesaria para ese paciente en concreto. Las masificaciones no son buenas, y menos en medicina. Habrá que intentar acertar en quiénes, de verdad, necesitan una biopsia o una mamografía. En ello está la medicina personalizada.

Instituciones saludables

España goza de instituciones saludables. Hablo de aquéllas que cuentan con un equipo de cabezas pensantes, con ideas brillantes y que ponen en marcha iniciativas en el campo de la salud para quitarse el sombrero, como son las tecnologías wearables. El otro día entrevisté a la responsable de una institución que ha abanderado un proyecto de salud digital. Todo fue bien hasta que, para mi sorpresa, cuando estoy redactando el artículo me llega un correo electrónico a la bandeja de entrada pidiéndome, por favor, que no la citara en el artículo y que tampoco pusiera fotografía. De repente, se echa para atrás. Y me quedé pensando en la rareza de la situación. No es muy normal que cuando una institución tiene una gran idea no quiera que la saquen en primer plano en el periódico ni que la citen en el artículo, en este caso a su máxima responsable. O me estaba escondiendo información o no lo entendía. Por lo general, las personas están encantadas de salir en la fotografía cuando hay que presumir de “lo bien que lo hacemos” o “del gran proyecto que hemos incubado”, no así cuando se está implicada en algún caso peliagudo y la prensa te va a poner a tiritar con sus críticas.

Al principio atendí a su petición, pero seguí reflexionando sobre la cuestión. Las instituciones la forman personas con nombre y apellidos y con un cargo dentro de la misma. Una institución en sí no puede dar voz a un proyecto, sino las personas que la constituyen. Por tanto, las instituciones tienen que dar la cara, les guste más o menos. La responsable de esta institución se tendría que haber pensado mejor si accedía a mi entrevista, pero lo que tengo claro es que íbamos adelante con nombre y apellidos. De la fotografía podía pasar. Así lo hice. Y me daba igual que no me dirigiera jamás la palabra. Más valentía, más dar la cara y menos rajarse en el último momento, que creo que es lo que peor llevo. Y eso que iba a hablar bien de la institución. Me pregunto cómo hubiera sido al contrario. Seguramente, ni me hubiera dejado entrar por las puertas.

Donar semen

Ayer veía el telediario y una noticia versaba sobre la donación de semen. De toda la vida -o al menos desde que tengo uso de razón- he escuchado hablar sobre la importancia de donar sangre. En los últimos años, hay un mayor énfasis por parte de las instituciones sanitarias en movilizar a la población para donar médula ósea, de hecho, un dato que se publicó ayer mismo revelaba que España había alcanzado los 190.000 donantes de médula en el primer semestre de este año. Pero, sin duda, lo que no termino de ver claro es el término “donar” semen, porque la donación es altruista y quien dona semen recibe un importe monetario. Si das no te dan o, al menos, no esperas recibir. Por lo menos en el terreno al que estamos acostumbrados, con los donantes de sangre y de médula. Algunos hombres que aparecían en la noticia de espaldas a la cámara consideraban su acto como solidario con aquellos que no pueden tener hijos. Aquí no entro a valorar si es solidario o no, aquí lo que no cuadra es el término.

No me compares una donación altruista, con un negocio. La pregunta que cabe plantearse es: “¿Estos hombres donarían semen de manera altruista? Por lo menos si le van a llamar “donar” que sea con todas las de la ley, pero que no nos vendan lo que no es. Algunos me podrían rebatir: “Es que no es lo mismo donar sangre y médula que semen, donde hay vidas humanas de por medio cuando los espermatozoides se fecunden con óvulos”. Y les respondería: “También son vidas humanas las que salva tu sangre o tu médula”. A grandes rasgos, el que “dona” semen está en cierta medida creando vida, y el que dona sangre y médula lo que está es salvando otras vidas. Todo es vida.

Lo que está claro es que es un negocio y puede llegar a ser hasta un dolor de cabeza para algunos hombres. En España el anonimato está garantizado, pero en Reino Unido cada vez son más exigentes en la selección de los varones y no hay anonimato, de tal forma que los hijos que hayan nacido de cada “donación” de semen pueden incluso llegar a conocer quién es su padre biológico porque la ley británica permite que los niños concebidos con óvulo o esperma de una donación puedan rastrear a sus padres biológicos cuando cumplan 18 años, de la misma manera que lo hacen los niños adoptados. Este temor hace que los hombres se lo piensen dos veces antes de “donar” su semen, y no me extraña. Se dice que los niños no podrán llevar a cabo ninguna reclamación ni legal ni financiera, pero no se descarta que en un futuro la ley pueda conocer como heredero a quien legítimamente pueda demostrarlo. Quién sabe si reclamarán hasta el último euro, o libra en el caso británico. Lo cierto es que sigue sin cuadrarme que lo llamen donar.

Fuente. TVE