El cribado del cáncer

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Cribar es realizar un examen médico a un conjunto de personas para detectar una determinada enfermedad y descartar otras, según la RAE. Ahondando más en este término he hallado otra definición que dice lo siguiente: Uso periódico de determinadas exploraciones o pruebas en personas que no tienen síntomas de cáncer, pero que tienen alto riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer. Pues bien, el cribado del cáncer ha ofrecido expectativas de una detección más precoz, al menos así nos lo han vendido desde la comunidad científica y, de hecho, con frecuencia conduce a mayores tasas de curación. A simple vista parece que resulta beneficioso. Pues bien, ahora, un artículo que publica la revista ‘British Medical Journal’ recoge que el cribado del cáncer no ha demostrado que salva vidas.

Acto seguido cabe preguntarse: ¿Los profesionales sanitarios realizan más pruebas de las que debieran? ¿Realmente las biopsias de próstata reducen las muertes por cáncer de próstata? ¿Pueden las mamografías reducir las muertes por cáncer de mama? ¿O acaso estamos rayando el límite de sus beneficios para con los pacientes? Hay que estar bastante seguros para que los afectados puedan tomar una decisión informada. Imagino que, como todo, la detección precoz del cáncer también tiene sus limitaciones y hay que conocerlas. El tiempo lo dirá, de momento es preciso mejorar los niveles de evidencia científica. Sin duda, un primer paso es ya haberse cuestionado si se salvan vidas.

En mi opinión, hay pruebas innecesarias, dolorosas e invasivas. La medicina tiene que seguir evolucionando e innovando en pro de los pacientes. Está claro que un médico hace todo lo que está de su mano, pero antes debería preguntarse si esa acción es necesaria para ese paciente en concreto. Las masificaciones no son buenas, y menos en medicina. Habrá que intentar acertar en quiénes, de verdad, necesitan una biopsia o una mamografía. En ello está la medicina personalizada.

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