Reglas básicas de convivencia

la foto (1)

¿Llegas? Saluda. ¿Te vas? Despídete. Estas reglas de convivencia son geniales, no sé quién es el listo que las habrá inventado. Creo que no hay que serlo demasiado para darse cuenta de que son de sentido común y muy simples. Cualquier niño las entiende y las hace suya en un momento, el problema lo tienen los adultos.

Vas por la calle y te encuentras a padres con algún hijo pequeño que te mira y te dice: “hola”. Está contentísimo de saludarte. Se podría decir hasta que es la primera palabra que pronuncian. Y tú también le saludas: “hola”. Y te ríes con los padres del atrevimiento de la criatura. ¿Pero saludar y despedirse es cuestión de atrevimiento? No lo creo. Es cuestión de educación, que brilla por su ausencia.

He vivido varios años en el norte y allí la gente saluda poco. Dicen que el frío les hace tener un temperamento más frío (valga la redundancia). Sea lo que fuere, las excusas que se las cuenten a otros. Yo saludaba. Si me respondían, bien; si no, pues fenomenal también. Por mi parte que no quede. Una vez, en un control de alcoholemia a las 02.00 de la mañana, me obligaron a soplar porque bajé la ventanilla del coche (en pleno invierno) y saludé a los policías. Como no se lleva eso de saludar y menos a esas horas de la mañana un fin de semana, se pensaban que iba bebida y que el alcohol me había soltado la lengua. Nada más lejos de la realidad. Resultado: cero alcohol en vena. Gracias y buenas noches.

Hoy en día se saluda sólo a la gente que te cae bien. ¿Si me caes gordo para qué te voy a saludar? Menuda falsedad, podrían hasta pensar. Como si me caes delgado. Por lo menos, un mínimo de educación. Que mal queda saludar a unos sí y a otros no, hacer acepción de personas en plan niños pequeños: “tú eres mi amigo y tú no”. Qué estupidez más grande. Algunas personas niegan el saludo, se ve que les cuesta mucho extender la mano, dar dos besos y dirigir la mirada al otro. Otras, cuando hay mucha gente reunida, dicen: “señores y señoras, hola a todos”, para no ir uno por uno ni interrumpir cuando se llega tarde. Olé por estos últimos. El mundo necesita personas como esas.

¿Llegas? Saluda. ¿Te vas? Despídete. Está claro: el que llega es el que tiene que saludar y el que se va es el que tiene que despedirse. No al contrario. Si vas a saludar, no te dejes a ninguno atrás. Si vas a hacer un saludo generalizado, que sea generalizado. Lo mismo con las despedidas. Creo que no digo nada nuevo. Recuerdo lo mínimo, las normas básicas de convivencia y… de educación, disculpadme el apunte.