Empresas y periodistas, combinación explosiva

Hay empresas y empresas, pero ¡ay de las que no quieren saber nada de la comunicación! Dios les acompañe en su futuro, porque lo tienen crudo. Si no te conocen, estás muerto; pero mira tú por dónde que, aunque se lo repitas a los empresarios por activa y por pasiva, lo primero que se recorta en tiempos de crisis son los departamentos de comunicación de las empresas. Ellos se lo pierden porque a la larga salen perdiendo, y ¡ay de una empresa sin visión de futuro!

Me llaman poderosísimamente la atención algunas empresas. Por ponerte un ejemplo, voy a empezar por hospitales que tienen un gabinete de comunicación externo o a cientos de kilómetros de distancia. Tener eso y no tener nada es lo mismo porque, o estás en el hospital y sabes lo que se cuece en los pasillos, conoces al dedillo a los profesionales que trabajan allí y respiras el mismo aire que los pacientes; o no conoces el hospital. Las distancias en las labores de comunicación suelen ser perjudiciales porque no se puede comunicar lo que no se conoce. ¿Y hasta qué punto se conoce la vida de un hospital sin estar allí? En este sentido, el Grupo privado Viamed Salud está a años luz del Grupo Quirón. Según mis últimas noticias, hace un par de meses el Grupo Quirón incorporaba a su hospital de Marbella y Campo de Gibraltar a una periodista en su departamento de Comunicación. Con esto lo digo todo. Cuando un hospital está creciendo y ya tiene vida propia hay que delegar en otra persona in situ, porque allí será más eficaz que en la distancia, aparte del ahorro que supone en viajes.

Por ponerte otro ejemplo, una empresa constituida por un par de socios decide después de años apostar por un periodista que se encargue de generar contenidos de valor en la página web -para hacerla más activa- y mejorar su perfil en las redes sociales, porque ninguno tiene tiempo para hacerlo. Últimamente, los tiros de las pequeñas empresas van por ahí, de quitarse muertos de encima. ¿Cuál es el problema? En primer lugar, que no quieren pagar el dinero que ese trabajo vale -pues entonces que se sirvan de algún pariente cercano que lo haga gratis-; y en segundo lugar, que no suelen estar del todo convencidos. La empresa quiere mejorar esos aspectos de comunicación, pero no acaba de verlo claro. Lo ve como algo importante, porque sus clientes están en internet y en las redes sociales, pero no tiene una estrategia de comunicación montada y estudiada, vamos, un poco a lo que vaya saliendo. Gravísimo error.

Varios consejos para las empresas:
– Si pensáis que del blog y de las redes sociales os podéis encargar vosotros mismos, hacedlo.
– El trabajo de un periodista se paga, quizá el del becario un poco menos (por eso de que están sin experiencia laboral), pero para no cobrar preferimos una ONG y al menos así ayudamos a los demás.
– Quitaros de vuestra cabeza lo de “te pago menos los primeros meses porque todavía tu trabajo no ha dado resultados”. Los resultados no llegan de un día para otro ni de un mes para otro. El precio pactado es el precio pactado. Es más, cuando empiece a dar resultados hablaremos entonces de una subida de ese precio. Si te parece bien, bien; si no, lo dejamos. Las cosas claras y desde el principio, que luego vienen los malos entendidos y los dolores de cabeza innecesarios.
– Si decides contratar a un periodista y pagarle lo el dinero acordado, déjale trabajar. Si contratas a alguien es porque te fías de su profesionalidad y de su trayectoria laboral. Pues entonces, déjale trabajar y no lo ates tanto en corto porque vas a conseguir que se canse y se vaya.
– Si decides contratar a un periodista, no insistas erre que erre con el precio porque no lo va a bajar. Es más, si quieres saber lo que realmente vale su trabajo, hazlo tú. De esa forma valorarás el tiempo que dedica esa persona a mejorar la imagen de tu empresa con contenidos de interés para tus clientes.
– Si le vas a pagar al periodista lo acordado, no vengas al cabo de los meses con requisitos de idiomas. Eso no era lo pactado en un principio. Si tu empresa está en expansión, enhorabuena, pero si quieres que el periodista domine dos idiomas o los que sean, págale las clases particulares o la academia. Invierte en la formación de esa persona, ya sea contratada o autónoma.
– Cuando el periodista empiece a funcionar y los resultados vayan llegando poco a poco no querrás que se vaya de tu empresa, es más, nunca os vais a arrepentir de contratar a un periodista para que os gestione la comunicación de vuestra empresa, ya que si lo hacéis vosotros estáis sobreviviendo de alguna manera, pero no construyendo el futuro de vuestra empresa. A la larga, os perjudicará.

No hay nadie que conozca mejor una empresa que el que la ha creado, pero el periodista es el que está cualificado para explotar esas líneas de comunicación con el cliente, porque sabe cómo hacerlo y porque no le faltarán ganas para “hacerse una sola carne” con la empresa. Si el empresario es el capitán, el periodista es el segundo de a bordo. Partiendo de esta premisa, es fundamental que el empresario se siente con el periodista y dialoguen porque dos cabezas pensantes hacen más que una y porque lo que no se le ocurra a una, a la otra sí. Y lo que se pueden aportar ambos es brutal. Ahí dejo esta reflexión, pensando en empresas que pueden triunfar, pero que siguen poniendo trabas. Solo triunfa el que se lanza.

Carmen Cáceres Calle