Mujeres de políticos

Hace un par de días que aparecía (al menos en mi móvil) un whatsapp digno de archivar en todos los hogares españoles porque, según mis augurios, la realidad de nuestra política, por desgracia, seguirá siendo la misma. Y decía lo siguiente: “La mujer de Bárcenas no sabía nada, la mujer de Urdangarín no sabía nada, la mujer de Sepúlveda no sabía nada, la mujer de Julián Muñóz no sabía nada y la mía se entera de todo. Tiene cojones!”. La última en no enterarse de nada es nuestra ministra de Sanidad, Ana Mato. ¿No os parece mucha coincidencia? ¿Qué pasa, que se han puesto todas las mujeres de acuerdo para hacerse las locas? Parece que los españoles nos chupamos el dedo cuando vemos en todos los telediarios un caso de corrupción y otro, y otro y… Bueno, el político que esté libre que tire la primera piedra, ¿no? Pero aquí, lo tremendo, es la actitud de las mujeres de nuestros queridos políticos o ex-mujeres que, para el caso, es lo mismo porque durante la supuesta corrupción han seguido estando al lado de sus respectivas parejas, es más, me atrevería a añadir que con mucho gusto. Claro, cuando las cosas se ponen feas y están a punto de descubrirse todas las cartas qué pronto se huye. Solo una persona honrada se iría de al lado de un ladrón antes de que llegue la peste, que es una epidemia. Ahí lo dejo. Pero continuando con el tema que nos atañe, las mujeres son más listas que el hambre y no solo la de los políticos. ¿Pero cómo se puede tener tanta cara de decir que no sabían nada? ¿Cómo es posible tanto teatro? Ya estamos un poco asqueados de la vida política y de tanta tontería. Sobre todo de la falta de responsabilidad de todos ellos, porque no se libra ‘ni el tato’. Ana Mato se escuda en que “como no he hecho nada, no creo que haya lugar a ninguna dimisión”.  ¿Cómo que no ha hecho nada? Vale, supongamos que no haya participado de facto en algún delito, pero -en mi opinión- siendo su marido algo tendría que saber, aunque sea porque las mujeres tienen un sexto sentido. No me lo acabo de creer, no sé vosotros. En fin, lo único que me ha quedado claro es que para no enterarse de nada hay varias opciones, en función del caso de corrupción que nos ocupa: hacerse la gitana (Isabel Pantoja), hacerse la princesa (Cristina de Borbón) o hacerse la sueca (Ana Mato). Ya les veía yo parecido.

Dar la cara

En España, quien hable dando la cara, tiene las de perder. Si algo impera en este país es el miedo: el miedo a llevar la contraria a aquéllos que no piensan como tú vaya a ser que te dejen de lado, te hagan la vida imposible o, llegando a extremos, te echen del trabajo. ¿Pero cómo es posible que no se pueda decir lo que uno piensa con total y absoluto respeto hacia los demás? La gente opta por callarse y esa actitud es de cobardes porque callándose no se arreglan las cosas, ni se cambia un país, ni se mejora lo que sea necesario mejorar. Si estás en desacuerdo con una política social, económica, sanitaria, o con lo que sea, quedarse de brazos cruzados es un síntoma claro de que todo te da igual. Y, precisamente, ése es el perfil de persona que menos necesita este país. “Borregos no, gracias”. Si eres uno de ellos, que hace lo que otros hacen -incluso cuando te parezca mal-, tienes un grave problema de personalidad y de cobardía. Pero eso se arregla fácil: “No te calles, da la cara”.

El pasotismo, el individualismo y la pasividad de nuestra sociedad no traen nada bueno. Sin embargo, por fin estamos empezando a reaccionar saliendo a la calle, aunque haya sido fruto del malestar generado por las decisiones políticas tomadas de un tiempo a esta parte. En el fondo, a nadie le gusta que le manden, que le digan qué tiene que hacer y menos aún, que invadan su terreno profesional (lo que hasta entonces había sido intocable).  Aquí peligran todos, hasta los funcionarios. Si algo tiene esta crisis es que está sirviendo para remover todo, un todo que tendrá que volver a su cauce después de cambiar algunas cosas (porque de lo contrario no estaríamos en crisis, si no es porque algo fallaba). Hasta que las aguas no vuelvan a su cauce, la gente seguirá protestando y defendiendo su territorio a capa y espada.

Los españoles, en su conjunto, están dando la cara. Lo podemos ver en los medios de comunicación en el caso de los sanitarios públicos madrileños que han alzado la voz en protesta, al igual que los abogados lo hicieron cuando salió el tema de la ley de tasas judiciales. ¿Os habéis fijado en lo fácil que resulta quejarse cuando uno está amparado por un grupo social? De alguna forma se podría decir que la pertenencia a un grupo te salva el pellejo. Así cualquiera da la cara porque, realmente, no se da; sin embargo, se cuentan con los dedos de las manos los que dan la cara en solitario, que es lo que verdaderamente tiene mérito.

¿Cómo es posible que algunas personas asqueadas de vivir en sus propias carnes situaciones injustas no se atreven a darse a conocer, sino que se esconden en un grupo? Uno de ellos es el colectivo de los médicos internos residentes andaluces. Manuel Fernández Zurbarán ha sido la voz cantante de este grupo, pero fuera de él, nadie quería dar su nombre y apellidos. Si os estáis manifestando, ¿qué problema hay en saber quiénes sois? Pues algo aparentemente nimio les puede generar un problema porque si son reconocidos, quizá sus jefes o cargos superiores tomen medidas concretas hacia esas personas, aunque en ese mismo hospital se estén manifestando veinte más. “No haber dado la cara”, le dirían. ¡Pues claro que hay que dar la cara! Lo cierto es que muchos se juegan su puesto de trabajo y es una pena que en este país “democrático”, en el fondo algunas personas estén coaccionadas por un determinado partido o manda más y o te callas o sales de aquí deprisa y corriendo porque no interesa tener a alguien que piensa contrario al “sistema”. Esto mismo ha ocurrido con algunos tutores del Hospital Virgen del Rocío. A ellos no les echaron, sino que quisieron dimitir porque no estaban de acuerdo con las políticas de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía. Ahora, según fuentes del hospital, la consejera ha colocado a dedo a tutores simpatizantes y ya está, un problema menos.

Hoy leía una noticia que decía que el periodismo argentino está en peligro porque la señora Kirchner no puede soportar que el Grupo Clarín le lleve la contraria y saque noticias que desprestigian a su Gobierno. Pues el periodismo está precisamente para no casarse con nadie y tampoco callarse. Kirchner ya se está encargando de ponerles un bozal a los periodistas -conociéndola incluso hasta es capaz de meterlos en la cárcel con la escusa perfecta- y de transformar el periódico en uno simpatizante con su Gobierno. Una desgracia para su país, que solo conocerá una visión de la realidad y en el que cada vez habrá menos libertad de expresión. Menuda injusticia. No se puede acallar al Periodismo porque si algunos periodistas se hubieran callado, el caso Watergate nunca hubiera existido, al igual que tampoco hubiera visto la luz las cuentas suizas de Artur Más, por poner un ejemplo cercano. Y todo gracias a personas que han dado la cara. Pues si esas masas de españoles agrupados en colectivos dieran la cara, hablaríamos del triunfo de cada una de esas personas frente a cualquier tipo de poder. Algo que merece la pena si estamos en una verdadera democracia, donde hay un poder político y un pueblo formado por personas, no hay que olvidarlo.

Viejilandia

¡Viva España! ¡Vivan los ancianos de este país! ¡Vivan los niños! ¡Ups! Perdón! Que no hay niños. Se me olvidaba.

Esta España mía y esta España nuestra se está yendo a pique. Ni economía, ni fantasmadas; algo aún más grave: la natalidad, señoras y señores. Mundialmente nos conocerán como viejilandia. ¡Bienvenidos a viejilandia! Tendremos hasta una canción de bienvenida parecida a la llegada de Shrek a Duloc. Música maestro: “Viejilandia es un lugar feliz (…)”. Patético.

Algo tenemos que hacer los jóvenes. Éste, sin duda, es nuestro siglo, cada día lo veo más claro. La situación actual de España nos abofetea por todos lados pero saldremos, es más, seremos los jóvenes los que cambiemos este país y los que acabemos con estas cifras. Urgen matrimonios estables, familias numerosas, superar la parejita niño-niña. Según el Instituto Nacional de Estadística, España contará en 2022 con 45 millones de habitantes y prevé que en el próximo medio siglo el 37% de los habitantes sean mayores de 64 años.

Si quieres que tu país no vaya a peor, irá a peor, y más en España porque dentro de cuarenta años habrá desaparecido la décima parte de la población, una situación que comenzará a notarse en 2018, año en el que ya habrá más defunciones que nacimientos. Esto sí que es grande. ¿Más defunciones que nacimientos? Nos estamos cargando el curso natural de la vida. Sin nacimientos no hay sociedad. A ver si el fin del mundo va a llegar por nuestras propias manos. Esto ya sería lo último.

Pero era de esperar, todo hay que decirlo. Hoy en día hay tantas trabas que es imposible, bueno, solo es posible para el que cree, para el que quiere y se lanza a la aventura de formar una familia hecha y derecha. Que si el preservativo, la píldora, el sexo sin vida, bye bye al cheque bebé. A esto súmale el paro y la inestabilidad laboral para labrarte tu propio futuro, la escasez de ayudas a las familias numerosas. Así no, mis queridos políticos. Y digo “queridos” porque sois tan poca cosa (humanamente hablando) que gracias a vuestras meteduras de pata puedo decir que os estoy cogiendo hasta cariño de todo lo que rezo por vosotros, porque falta os hace.

Lo dicho, que a mí no me dan miedo estas cifras, que no. Ni me echo a temblar, que no. Al revés, me reafirmo más en mi afán de cambiar el mundo y de parecerme a mis abuelos y a los mayorcísimos de este país que son un ejemplo a seguir, teniendo hijos al por mayor en tiempos donde no había un duro. Aunque nadie nos ayude en este país, no os preocupéis, que ya tendremos ayuda de la que vale. Esta pirámide poblacional la cambiaremos.

¿Dónde está tu humanidad, España?

Bienvenidos a España: CRISIS=PARO=PROBLEMAS ECONÓMICOS=ENDEUDARSE CON LOS BANCOS=DESAHUCIOS

A pesar de esta cruda realidad, parece que hay luz al final del túnel. Nuestros políticos están empezando a hacer algo. ¡Por fin! Ya era hora de que PSOE y PP se pusieran de acuerdo para intentar echar un cable a la humanidad y no solo mirar a sus propios intereses políticos. Por cierto, mi enhorabuena por haberos quitado las anteojeras que os impedía ver esta realidad que os rodeaba. ¿Sabíais que tenemos una leyes de retrasados mentales en este país o es que a raíz de las cosas que están pasando estáis cayendo en la cuenta? Os faltó poco tiempo desde la noticia del suicidio de Amaia Egaña en Barakaldo para poneros las pilas y evitar una oleada de muertes. Como española os tengo que decir que cada vez estoy empezando a aborrecer más la palabra España porque ni orgullo, ni narices. No puede haber tanta gente inútil junta y con dos dedos de frente. Es que no lo entiendo: no entiendo a los gestores de este país, a nuestros gobernantes, tantas injusticias y tantos intereses en todo menos en servir a la sociedad y a nuestro país.

Dejando a un lado el desencanto que supongo que compartirán muchos españoles, ¿os parece normal que las personas se queden en la calle por no poder pagar? A mí me parece una barbaridad, qué queréis que os diga. ¿Cómo podemos dejar en pleno siglo XXI a la gente tirada cual basura en las calles y sacarlos de sus casas casi a punta de pistola? Otros países hacen el pino puente con las orejas para evitar esas situaciones e incluso facilitan un hogar de acogida (como Alemania). Coged papel y boli, por favor, porque esto merece ser imitado y no que se imiten bazofias como Gran Hermano. Si es que cuando digo que España está repleta de gente inepta es por algo…

El castigo de los bancos a los españoles y a algunas familias que lo están pasando mal en estos tiempos es desproporcionado. Algunos tienen una hipoteca de por vida que poco a poco la van pagando pero, de repente, surge el problema del paro y de no poder hacer frente a las deudas. Para más inri, hay hijos de por medio que tienen la mala costumbre de comer todos los días y de ir al colegio y la madre pues también en paro. Si han estado pagando durante estos años, no se puede tener tan mala idea de “como ahora no me pagas te desahucio”. Pero a ver, ¿los bancos son un ente abstracto que solo entiende de billetes o hay personas detrás de ellos? Es que muchas veces tengo la sensación de que en este bendito país estamos hablando con máquinas. Y luego están los policías que solo acatan las órdenes. Pensad por un momento si os gustaría que hicieran lo mismo con vosotros. Pararos a pensar, porque es muy necesario.

¿Dónde está la humanidad de la gente? ¿La gente es humana o es que estamos rodeados de extraterrestres? Creo que es lo que falta en este país. Parece mentira que me tenga que parar a recordar lo que somos. Somos seres humanos, vivimos en sociedad, tenemos cabeza para pensar, alma y corazón. A ver si me entero, ¿estamos aquí en la tierra para destruirnos unos a otros o estamos tal vez para ayudarnos en los momentos difíciles? Oye, que si no fuera por Cáritas habría miles de familias pasando hambre. Criticad si queréis, pero hay mucha gente pasando necesidad y que no tiene ni lo básico para vivir; y que yo sepa hay tres bienes de primera necesidad: alimentación, vestido y vivienda. Pues espero que los políticos y todos los que tengan el poder para hacer algo actúen en consecuencia, aunque sea para velar por lo más básico.

Ya voy

Esta foto lo dice todo. Zapatero se ha echado a perder. Ya no es el que era. Hace siete años que es Presidente del Gobierno de nuestro país y el trono ha podido con él. El poder le ha carcomido, le ha consumido por entero, excepto su flamante risa y sus cejas. Sus ojeras han ido a más con la crisis y, lo peor de todo es que no se va.

A nuestro ZP le ha dado por el “que no”. Y que no se va del trono. Se está mal acostumbrando porque es mejor irse por motu proprio que ser echado, y no solo por el líder de la oposición, sino por su gente. Incluso dentro de su partido político le han hecho bulling. De un día para otro le han sustituido mentalmente por Rubalcaba, bueno, por Pérez Rubalcaba.

Zapatero, vete aunque sea por tu imagen. Pero ni por esas. No hay razones suficientes de más o menos peso para que ZP se vaya. Ni el hecho de que se arrastre por la escalera del Congreso para dar su último Discurso de la Nación. Es penosa la situación. Los españoles solo cruzamos los dedos para que se vaya de vacaciones. Total, para lo que está haciendo, mejor que se tome un break.

Hace y deshace. Nunca en la historia de la política española un Gobierno ha hecho tan poco. Nuestros políticos de izquierdas han perdido la cabeza, y no precisamente por el alzheimer o un alto grado de locura, sino porque la tienen oxidada y, al parecer, les funciona mal. Se dedican a imponer cuestiones que solo se la plantean inútiles mentales (sin ánimo de ofender) como, por ejemplo, el famoso límite de velocidad. Que si 110km/h, que si 120km/h. Por favor, ¿os podéis decidir?

Así estamos todos de mareados, como si de una montaña rusa se tratara. En lenguaje coloquial sería: Dejad de marear la perdiz. En fin, lo que tacho de cortedad mental quizá sea, simple y llanamente, ganas de fastidiar, de llevar la contraria, de gastarse el dinero de los españoles, de tapar el subidón de la gasolina y un largo etcétera. Y solo con un ejemplo se ve a la perfección por dónde van los pocos tiros que le quedan a ZP como Presidente del Gobierno. Deja de hacerte el mártir (ya va, ya va) y vete de Moncloa de una vez para siempre.

Bocazas

Hay un cuento tradicional que ilustra muy bien el tema sobre el que voy a escribir. Y dice así:

– Abuelita, abuelita, ¡qué ojos tan grandes tienes!
Y el lobo, imitando la voz de la abuela, contestó:
– Son para verte mejor.
– Abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes!
– Son para oírte mejor.
– Abuelita, ¡qué nariz más grande tienes!
– Son para olerte mejor.
Y ya asustada, siguió preguntando:
– Pero abuelita, ¡qué dientes tan grandes tienes!
– ¡Son para comerte mejor!

Pues si nos quedamos con las dos últimas frases y sustituímos la palabra dientes por el término boca y en vez de poner abuelita escribimos ministra regional de Hamburgo, podríamos hablar entonces de la crisis del pepino. Seguro que a esta mujer nunca nadie le ha dicho en su vida lo de “calladita estás más guapa”.

Dicen que los alemanes son parcos en palabras, pero las pocas que dicen traspasan fronteras. Menudo escándalo se ha formado a escala mundial. Al parecer, Alemania ha descubierto un brote que ya ha matado a una decena de personas e infectado a cientos y, en vez de analizar e investigar su origen hasta asegurarse de cuál puede ser el verdadero, se han dedicado a proclamar a voz en grito que los pepinos cosechados en España son los que están agrediendo gravemente la salud de los alemanes.

¡Qué poca vergüenza! ¿Cómo se le puede ocurrir a esta ministra dirigirse antes a la prensa que al Gobierno español? Vaya imprudencia. A continuación, os voy a desglosar lo que cualquier persona mínimamente racional hubiera hecho:

  1. Ponerse en contacto con el Presidente del Gobierno español.
  2. Mostrarle sus sospechas acerca de los pepinos cosechados en España.
  3. Esperar a que dicho Gobierno tome las medidas que estime oportunas para ayudar a solucionar el problema.
  4. Investigar ambos países si este brote alimentario procede o no de los pepinos españoles.
  5. Si procede, cerrar las exportaciones y alertar a los ciudadanos alemanes de que se abstengan de comer este alimento. Si no procede, seguir investigando el origen fuera del territorio español.

Justo lo contrario de lo que hizo la ministra alemana. Hasta ella misma explica que “no habría sido responsable ocultar las sospechas ante el número de afectados”. Esta mujer está en el error porque si piensa que no decir qué está pasando es ocultar información, tiene un problema. Bueno, su mayor problema es no haber estudiado comunicación. Hay informaciones que deben ocultarse cuando van a perjudicar a un tercero o ponen en peligro la seguridad nacional. Luego, toda información debe contrastarse porque, de lo contrario, puedes dar a conocer algo falso -por esto los periodistas pueden ir a la cárcel- y, por último, las noticias siempre deben ser verdaderas.

Ahora se entiende que la actitud irresponsable ha sido la de lanzar a la luz pública una información errónea: “La culpa de la bacteria alimentaria que está sacudiendo a la población alemana la tienen los pepinos españoles”, que encima ha perjudicado a un tercero –la imagen de los agricultores y de los productos españoles– y todo ello por no contrastar previamente la noticia que se iba a publicar, o lo que es lo mismo, haber investigado poco o nada sobre el verdadero origen de la E. Coli.

Si de bocas grandes está el mundo lleno. Al menos, me alegra saber que los directivos de una de las empresas españolas implicadas han viajado hasta Alemania para llevar este asunto a los Tribunales. Ya es hora de que le devuelvan la fama y la imagen perdida a los agricultores y productos españoles. Parece mentira que una información como ésta sea motivo de encarcelamiento para los periodistas y que la ministra alemana siga disfrutando de su puesto de trabajo y no le repercuta en absoluto.

Educación

Los españoles vamos a peor. Esta afirmación puede resultar obvia a los ojos de los que me estáis leyendo y  más cuando el Gobierno que nos preside es el de ZP. Aún desconocemos cómo catalogarán los futuros libros de historia a este Presidente, pero no seré yo quien aborde este asunto en las siguientes líneas, sino el de la educación de los españoles.

Para empezar, hablar de educación va más allá de las detestadas formas protocolarias y de unos modales puramente “high-class”. Sin pretender aumentar las diferencias de los españoles en función de su clase social y de los lujos que pueden permitirse, me gustaría enfocar este tema desde otra perspectiva. Como os comentaba, la educación que aquí se plantea no es una especie de código ético de obligado cumplimiento, como los 10 Mandamientos, o una ley impuesta por las grandes “cabezas pensantes” de nuestro país. Alguno podría pensar: “A mí nadie me obliga a hacer nada que yo no quiera”. Bueno, la verdad es que esto habría que matizarlo porque la libertad de los españoles, en algunas cuestiones, brilla por su ausencia.

Y fijaos si brilla por su ausencia que la educación está en manos de papá Estado. Perdonad si ofendo a algunos de vosotros pero, no hay peores manos que las de aquél que vela egoístamente por su propio beneficio y le da igual que los españoles sean o no ignorantes. Es tal la ignorancia que hasta la RAE habla de que “la situación es preocupante”. Si, si… como suena. Es más, os voy a enlazar a la noticia que salió publicada en la página web del Diario ABC el pasado día 1 de mayo en relación a este tema.

Señoras y señores, parece que nos pagan por ser analfabetos. Y es que realmente, para algunos partidos políticos es un chollo tener a los españoles con dos dedos de mente. “Mientras menos piensen, mejor”. Éste debería ser el lema de las campañas electorales para las próximas elecciones del 22 de mayo. Una pena que los políticos se sumerjan en su lenguaje grandilocuente para anunciarnos esto, y más pena aún si nosotros les seguimos votando. Es como decirles: “Me encanta que me digas que soy subnormal”. Ya sabía yo que no hacía falta tener rasgos físicos de síndrome de down para serlo o, al menos, parecerlo.