Toc, toc, ¿puedo pasar?

El Santo Padre Francisco es alucinante. Cada día impresiona más su humildad puesta por obra. Durante su primer viaje internacional a Brasil con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, en su primer discurso nada más aterrizar en Río de Janeiro dijo: Pido permiso para entrar y pasar esta semana con ustedes”. ¿Cómo la cabeza de la Iglesia puede pedir permiso para entrar en un país, sobre todo en una nación que no tiene ningún tipo de conflicto con la Santa Sede ni ve inconveniente alguno en la visita de Su Santidad? Es que no se puede derrochar más ternura y bondad. No es de extrañar que se meta rápido en el bolsillo a católicos y no católicos. Y acto seguido añadió: “No tengo oro ni plata, pero traigo conmigo lo más valioso que se me ha dado: Jesucristo”. Es decir, soy pobre pero tengo una riqueza y es la persona de Jesucristo. No sé a vosotros pero a mí esta frase me recordó a una ranchera de Luis Miguel titulada ‘El Rey’ que dice: “no tengo trono ni reina ni nadie quien me comprenda pero sigo siendo El Rey”. Sin duda, dos frases que suenan parecido pero cuyo contenido es radicalmente distinto. Francisco no la remata poniendo la puntilla de “sigo siendo el Rey”, sino que dice “traigo al Rey”. Es más, cuando se refiere a “lo más valioso que se me ha dado” nos podemos preguntar: ¿Pero quién le ha hecho ese regalo? Supongo que se refiere a sus padres, porque más tarde hace alusión a una expresión común de los padres brasileños: “Los hijos son la pupila de nuestros ojos”. Verdaderamente, son los padres los que transmiten la fe a sus hijos. Una vez más la humildad de Francisco lleva la voz cantante, como en esta otra frase donde manifiesta que él no es nadie: “Vengo en su nombre (…) a ofrecer a todos las riquezas inagotables de su amor”. Si seguimos desgranando su discurso, vemos que el motivo de su viaje son los jóvenes: “He venido a encontrarme con los jóvenes”. Un momento, ¿solo con los jóvenes? ¿Pero qué egoísta es el Papa, no? ¿Por qué hace distinciones? Nunca más lejos de realidad. Las palabras del Papa recorren todos los rincones del mundo en diversos idiomas y también llegan a ti. ¿Por qué es tan necesario ese encuentro cada dos o tres años con los jóvenes? Por la sencilla razón de que dirigiéndome a los jóvenes, hablo también a sus familias, sus comunidades eclesiales y nacionales de origen, a las sociedades en las que viven, a los hombres y mujeres de los que depende en gran medida el futuro de estas nuevas generaciones”. Y continúa explicando el Papa: “La juventud es el ventanal por el que entra el futuro en el mundo”. Si queremos cambiar el mundo empecemos por las nuevas generaciones porque los jóvenes de hoy serán los mayores del mañana. Los retos en estos momentos son inmensos ante una sociedad y un mundo falto de esperanza, sin embargo, esa esperanza precisamente viene de la mano del Papa Francisco, que trae consigo a Jesucristo, y alarga los brazos a todos (como el Cristo del Corcovado). BemVindo Santo Padre.

Carmen Cáceres Calle

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Para el recuerdo

Este pequeño texto que está inundando las redes sociales merece un post en mi blog, sobre todo porque yo también soy de esa juventud del Papa:

Sí, yo soy de esa juventud del Papa. De esa juventud que coreaba el nombre de Benedicto XVI por las calles de Madrid y en el aeródromo de Cuatro Vientos hace dos veranos. De esa juventud por la que un hombre de 83 años aguantó mas de 40 grados y un vendaval de aire y lluvia. De esa juventud a quien el Papa enseñó que igual que aquella noche resistimos bajo la lluvia, con Cristo podríamos también superar todos los obstáculos de la vida. Soy de esa juventud en la que el Papa confía, a la que pide que esté siempre alegre, y que dé testimonio en todas las circunstancias. Soy de esa juventud que hoy ve cómo su Papa, sin fuerzas por su avanzada edad, humildemente ha dejado paso a su sucesor para guiar a la Iglesia de Cristo. Sí, soy de esa juventud que debe de agradecer a Benedicto XVI todo lo que le ha enseñado, no solo a través de sus palabras, sino también con su ejemplo de entrega aún en las dificultades. Hoy es día para dar gracias a Dios por Joseph Ratzinger, porque un día lo eligió y lo puso a nuestro servicio. Hoy es día de rezar por él, de rezar por nuestro futuro Papa y de rezar por la Iglesia de Cristo. ¡Ésta es la juventud del Papa y ésta es la juventud de la Iglesia!

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Queridísimos hermanos,

Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que,por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino.

Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado.

Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.

Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice.

Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.

Vaticano, 10 de febrero 2013.

Benedicto XVI

JMJ

Dicen que el futuro de cada persona se forja en las decisiones que cada cual vaya tomando en su vida presente. Pues haber vivido la JMJ 2011 ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en mi corta vida, de la que no me arrepiento para nada en absoluto y, además, de la que saldré beneficiada por los frutos que este acontecimiento traerá a mi vida y que son impredecibles. Y todo por un simple que salió de mi boca en un momento determinado y gracias al cual he estado en Madrid gozando de una gran compañía: la de mis amigos, la de una multitud de jóvenes como yo de distintas nacionalidades y, sobre todo, la del Papa Benedicto XVI.

¿Impresiona, verdad? Y me pregunto: ¿Qué hubiera sido de mi vida si no hubiera estado allí? Pues no lo sé y tampoco quiero saberlo porque dicen que lo pasado, pasado está y prefiero vivir el presente y decir que a todas las ocasiones y oportunidades que me brinda esta vida. Además, tengo el presentimiento de que cuando llegue al Cielo me enteraré tanto de lo bueno como de lo menos bueno, de mis síes y de mis noes y de cómo hubiera transcurrido mi vida en función de mis respuestas. Lo único que tengo claro es que nunca me arrepiento de decir que a cosas tan grandes como esta Jornada Mundial de la Juventud y de decidirme por todo aquello que llena de verdad mi vida y la llena en abundancia.

A propósito de esto, una vez me impactó un comentario que leí en el Facebook de un amigo con el que había coincidido durante los Días de la Diócesis en Sevilla (DEDs), con motivo de la preparación de la JMJ, y que decía lo siguiente: “Que razón tenia quien me dijo que dedicándote a las cosas del Señor, Él te lo recompensa. Así ha sido: Tres exámenes preparando los DEDs y los tres aprobados. ¡Gracias Señor!”.

Si lo pensáis, siempre tenemos poco tiempo. Podemos decir hasta que nos falta, más que nos sobra. Vamos corriendo a todos lados; llegamos tarde; nos cuesta sacar tiempo para las necesidades más vitales como comer; ni qué decir que quedamos con los amigos para no llevar una vida solitaria y, a veces, nos sentimos hasta obligados a ello ya que si por nosotros fuera nos quedaríamos la mayoría de las veces durmiendo porque durante la semana no sacamos ni las 8 horas que exigen los médicos para llevar una vida saludable; incluso tenemos un trabajo en el que nos explotan y echamos más horas de las que nos pagan. Y podemos pensar: “Con esta agenda tan apretada en la que no saco tiempo ni para mí mismo, ¿cómo voy a sacar tiempo para los demás?”.

¿Todo un reto, verdad? Pues si la JMJ ha servido para algo ha sido para mostrarnos que somos más felices cuando estamos más pendientes de los demás. Si no, que se lo pregunten a aquellas personas que salieron a los balcones con jarras y cubos de agua para lanzárselos a los peregrinos que iban de camino a Cuatro Vientos y que se estaban derritiendo por las altas temperaturas. Una actitud que tiene poco parecido con la de otra persona que salió al balcón de una calle céntrica de Madrid para lanzar un cristal a un grupo de peregrinos que estaban cantando. Hay formas y formas de salir al balcón: una, para ayudar al necesitado y otra, para hacerle daño.

Estas personas se podrían haber intercambiado perfectamente sus papeles, de hecho, los primeros podrían haber dicho: “Es la hora de comer, vamos a comer y que le den a los peregrinos” o “para qué gastarnos agua en ellos, que lo haga el Gobierno”; y el segundo: “Aunque tenga que madrugar mañana para trabajar, les voy a dejar que canten y bailen por las calles de Madrid, aunque me molesten y me quiten horas de sueño”. Estás son las respuestas de síes y noes, en pro o en contra de los demás, y dependen de cada uno. Por eso, y vuelvo al principio, el futuro de cada persona se forja en las decisiones que cada cual vaya tomando en su vida presente.

DEDs 4

Domingo días 14, zona de San Bernardo

Juventud, divino tesoro. Los peregrinos de la zona de San Bernardo han tenido una mañana de domingo bastante tranquila. Una parte del grupo de coreanos se han ido a la refugiarse del calor a las Piscinas del Polígono de San Pablo y al resto de los grupos se les ha dado tiempo libre para que rematen sus rutas culturales hacia aquellos lugares que todavía no han visitado. Vamos, que han disfrutado de sus últimos paseos por las calles de Sevilla.

Ya quedan pocas horas para que estos chavales se despidan de nuestra querida ciudad rumbo a la JMJ en Madrid. Se espera que salgan a las 10.30 de la mañana del lunes, después de celebrar la Eucaristía en sus parroquias de acogida. Pero estos peregrinos no se marcharán con las manos vacías. Ni con las manos ni con el corazón, y de eso se ha encargado muy bien nuestra Diócesis.

¿Cómo se podían marchar sin la celebración de la Eucaristía de Envío a la JMJ que ha presidido el Arzobispo de Sevilla, el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan José Asenjo Pelegrina, nada más y nada menos que a las 11 de la noche? ¿Y cómo se podían marchar sin el festival que ha puesto punto y final a estos días y que ha reunido a todos los peregrinos que han estado en Sevilla? Son preguntas que no tienen respuesta porque ahí han permanecido los peregrinos, hasta el final.

Con fuerzas o sin ellas, cansados o menos cansados, con calor o sin él. Son jóvenes que lo han dado todo aquí en Sevilla… ¿y qué no darán la próxima semana en la JMJ? Se llevarán muchos recuerdos de momentos estelares en compañía de los sevillanos y de otros peregrinos pero, sobre todo, se llevarán la amabilidad y la generosidad de todas las personas que han hecho posible que esto salga adelante. Desde familias de acogida hasta los voluntarios pasando por todos aquellos que han estado en un segundo plano pero que, sin ellos, más de la mitad de la organización hubiera caído por su propio peso.

Sevilla ha puesto el hombro durante estos días en la diócesis. Unas veces se ha podido disfrutar y pasarlo en grande con los peregrinos, pero otras ha habido que sacrificar estos momentos para echar un cable en lo que hiciera falta y en algunos imprevistos. Pues esto es precisamente lo que han agradecido todos los jóvenes y lo que más les ha impresionado, que la JMJ está muy bien organizada, una organización que ya se ha reflejado durante estos cuatro días.

DEDs 3

Sábado día 13, zona de San Bernardo

Después del jolgorio de la noche anterior con las coreanas vestidas de sevillanas y los brasileños bailando samba, hoy ha sido un día más relajado. Al ser un día dedicado al Arciprestazgo, los grupos de peregrinos han visitado varios lugares de sufrimiento y esperanza, que coinciden con los que ya visitaron en su día la cruz y el icono de la JMJ durante su estancia en Sevilla.

Los coreanos han estado en el hospital de San Juan de Dios y una de ellas, Catalina Kim, que es trabajadora social en Corea, ha contado que en su país también hay sitios como éste. “El Hospital de Santa María de Corea atiende a gente pobre y a niños que no tienen padres. Gracias al dinero que nos da el Gobierno para estas obras sociales, nosotros podemos ayudar a los más necesitados”, ha señalado. La sociedad coreana fundamentalmente es anciana y, según ella, no se suele preocupar mucho por su salud porque la mayoría de estas personas viven solos y sus hijos no se encargan de ellos.

“Pero éste no es un trabajo fácil –comenta Catalina- porque nuestra labor consiste en cuidarlos, darles de comer e intentar que estén sanos”. Por eso, ella procura separar su mente de los problemas de los demás ya que si se involucra demasiado puede acabar realizando mal su trabajo. “La Iglesia Católica, en este sentido, me ayuda a mantenerme siempre contenta y a sacar fuerzas para llevar a cabo esta tarea, al mismo tiempo que me ayuda a tener la esperanza de que nunca me voy a encontrar tan sola como estos enfermos”.

La hospitalidad y la misericordia se han dado la mano en este día. El grupo de libaneses ha visitado la casa de las Salesianas, donde las monjas les han explicado las labores que hacen en otros países, en concreto con la ONG VidesSur. A los peregrinos les ha resultado familiar esta visita porque en Líbano también hay escuelas religiosas, con la distinción de que allí están abiertas a personas de diversas religiones. Una de las jóvenes, Rihab Wakim, ha explicado que ser cristiano en su país es una experiencia única porque es una situación muy especial ya que tienen que coexistir diferentes religiones. “Es una opción más de las muchas que hay en mi país, incluso existen leyes que protegen tanto a las mayorías como a las minorías y que nos obligan a respetarnos mutuamente”.

Tanto Catalina como Rihab se han quedado impresionadas por la Eucaristía celebrada en dos idiomas en la capilla de los lugares que han visitado. “Hacer la Misa en dos lenguas      –comenta Catalina- es una experiencia nueva. Yo no sé español pero podía entender lo que estaba pasando y lo que nos intentaba decir el sacerdote. Ha sido un milagro del Espíritu Santo”. Algo similar opina Rihab. Para ella, la Misa en cualquier idioma le conmueve mucho pero, sin duda, lo que más le ha impactado ha sido ver la emoción con la que los voluntarios sevillanos que estaban allí han vivido la Misa libanesa celebrada en otro rito. “Es un milagro poder comprobar que aunque no compartimos una misma lengua, sí un mismo espíritu”.

Dicen que de todo encuentro se sale fortalecido. La estrecha convivencia de Rihab con sus voluntarios le ha ayudado a comprobar con sus propios ojos que los sevillanos son personas comprometidas con Jesucristo y con la Iglesia. “Tengo que confesar que llevo bastante tiempo sin estar comprometida con la Iglesia local de Líbano por temas de trabajo y que observar de primera mano el compromiso de estas personas me ha recordado que puedo apoyar más las actividades que realiza la Iglesia en mi país, desde estar metida en asociaciones o grupos con otros jóvenes hasta ofrecerme para cantar en el coro”.

Un día como éste no podía terminar sin mencionar la figura de la Virgen María en esta tierra tan mariana. Los peregrinos han tenido la oportunidad de acudir a unas catequesis sobre María, además de poder entrar de lleno en la JMJ gracias a una breve vigilia Arciprestal, que será similar a la que tendrá lugar en Madrid el próximo fin de semana y, por último, han coincidido con otros peregrinos, los acogidos en la zona del Centro A, en la Fiesta Intercultural, donde han presentado sus bailes tradicionales.

DEDs 2

Viernes día 12, zona de San Bernardo

Pocas palabras pueden definir lo que se ha vivido hoy en las calles de Sevilla. Los peregrinos de la zona de San Bernardo han estado realizando rutas culturales a lo largo de la mañana. En boca de todos ellos estaba la acogida del día anterior. Se podía escuchar cómo se decían unos a otros que los sevillanos son muy simpáticos, amables y acogedores, y que la ciudad de Sevilla es bella y maravillosa, pero que hacía mucho calor.

“No sabemos quién está más contento”, expresaba el joven brasileño Guillerme Demello. Él ha sido el encargado de traducir al español la letra de algunas de las canciones portuguesas que estaba cantando su grupo por el centro de la ciudad y que decían, “estamos danzando como el Rey David” y “mi alma glorifica al Señor”. A pesar del intenso calor, sobre todo para estos brasileños que vienen del sur y que están acostumbrados a temperaturas de menos 3 grados centígrados en su país, se les notaba bastante animados y no han bajado la guardia en ningún momento.

Bailar y cantar. Ellos se han ocupado de, lo que coloquialmente se conoce como, animar el cotarro. Si se cruzaban con otros peregrinos les hacían cantar las canciones de sus respectivos países de origen para poder beneficiarse del intercambio intercultural. “La mejor forma de prepararnos para la JMJ –explicaba Guillerme- es conociendo otras culturas, las iglesias y sus labores. Esto es lo que nos va a cambiar la vida”. De hecho, una de las cosas que más les ha sorprendido de Sevilla es la cantidad de hermandades que hay porque en Brasil funcionan más por pastorales. Allí, por ejemplo, también tienen una pastoral juvenil.

Todos están inquietos en conocer cómo funciona la Iglesia de Sevilla. Por eso, no es extraño que si se cruzan con un sacerdote le saluden efusivamente e incluso se pongan a hablar con él, en la medida también en que su poco español les permita entenderse. Algunos como Rodrigo Gutierrez, brasileño de 31 años, estaba ansioso por saber cómo se pedía la Bendición en español, para lo que ha tenido respuesta una voluntaria sevillana que estaba con ellos: “Padre, deme su Bendición”. Ellos, por su parte, le enseñaron a esta chica a despedirse utilizando la palabra “Shalom”, que significa la paz de Cristo.

Ha sido un día de intercambios en todos los sentidos. Una peregrina francesa llamada Solène ha comentado que ver a otros católicos de otros países es muy enriquecedor porque comparten una misma fe y puede conocer distintas formas de orar. En este sentido, le parece que estos días en la Diócesis de Sevilla le van a ayudar a prepararse mejor para la JMJ, aunque sea una joven que ya recibe formación en su colegio y dentro de su propia familia y que vive su fe yendo a Misa todos los domingos y haciendo oración.

Asimismo, el libanés Nader Aziz ha contado su experiencia después de vivir y participar en tres JMJ. Según él, estos encuentros ayudan a todos y el intercambio, tanto con las familias de acogida como con otros peregrinos y la gente del lugar donde se celebre este gran acontecimiento en la fe, va a permanecer con ellos en un futuro. “A nosotros que tenemos otro rito –comenta Nader- nos gustaría poder compartir durante estos días nuestra forma de rezar y nuestras costumbres, de la misma forma que deseamos que los españoles lo hagan con nosotros”. Él se ha sorprendido cuando ha visto que en Sevilla se celebraba la fe de forma diferente. “El modo de santiguarnos nos distingue. Nosotros lo hacemos con tres dedos –el pulgar, el índice y el corazón, que unidos simbolizan a la Santísima Trinidad-, mientras que ellos lo hacen con uno solo –el pulgar-“.

Y el punto y final a este día lo ha puesto el joven Guillerme, que está preparado para levantar la Iglesia de España porque tiene la sensación de que en nuestro país la Iglesia está apagada y hay que traer la alegría. “La alegría es la mejor forma de transmitir la fe, de ser discípulos misioneros de Jesucristo”, ha señalado. Y precisamente, para que los peregrinos renueven esa alegría día tras día necesitan la ayuda de la Iglesia. Por eso, la tarde del jueves la pasarán participando de las actividades de la parroquia, así como de la celebración de la Eucaristía y de una cena en los salones parroquiales a la que acudirán los voluntarios y las familias de acogida.

DEDs 1

Días en la Diócesis de Sevilla (DEDs). 

Jueves día 11, zona de San Bernardo.

Ya están llegando a Sevilla los peregrinos que están dispuestos a vivir una experiencia única en nuestra Diócesis. Los primeros en pisar tierra andaluza han sido un grupo de jóvenes de Río de Janeiro que han llegado, nada más y nada menos que, a las seis de la mañana de hoy, tras varios imprevistos durante el viaje. Como cuenta Don Mario, el párroco de la Iglesia de San Bernardo, han estado tres horas esperando su llegada a las puertas del Colegio de San Bernardo, que se ha habilitado para su alojamiento.

Al verlos aparecer esta mañana, lo primero que han hecho ha sido darles la bienvenida, acogerlos y enseñarles el lugar en el que iban a pasar estos cinco días. “Vienen muy contentos –comenta el párroco- y con muchas ganas de pasar aquí una buena experiencia y de conocer la ciudad y la Iglesia de Sevilla”. De hecho, inmediatamente después de ducharse y de tomarse el desayuno, decidieron aprovechar al máximo este día y algunos se han marchado a Cádiz –a la playa-, y otros se han quedado conociendo Sevilla, pero todos ellos estarán de vuelta para las siete de la tarde, hora en la que llegan sus compañeros brasileños. Para esa hora también está previsto la llegada del grupo de franceses, libaneses y coreanos, que se distribuirán por las distintas familias de acogida.

Da la sensación de que estos peregrinos que acaban de llegar, no están lo suficientemente cansados. No se puede decir lo mismo de las familias y personas que los acogen y que llevan días preparando sus casas para que estos jóvenes se sientan como en casa y en familia. Uno de ellos es el párroco Don Mario, que ha ofrecido su casa a los sacerdotes que acompañan a los brasileños. “Es una experiencia de acogida y de ofrecer lo que uno tiene y lo que haga falta para que se sientan a gusto porque, para un cristiano, recibir a estas personas es recibir al mismo Cristo”.

De la misma opinión es Maribel García, de 61 años, que acogerá desde hoy a cinco brasileñas. Ella confirma que este acontecimiento que va a vivir en su propia casa, además de ser una auténtica locura, le va a ayudar mucho. “Doy gracias a Dios porque esto es un regalo, una aportación a la Iglesia y a la caridad cristiana”. Según ella, los preparativos en su casa han sido de locos. Se ha apañado como ha podido y, sobre todo, gracias a la ayuda de uno de sus sobrinos, que actualmente vive con ella, y con el que ha formado un gran equipo. “A él le he dejado la recogida de las chicas esta tarde –que para eso es joven y es su Jornada Mundial-, mientras que yo me encargaré de la limpieza de la casa y de las comidas”.

Tanto las familias como los peregrinos no tienen palabras para expresar lo que significa esta experiencia. Maribel, desde que se decidió a acoger a estos jóvenes, ha empezado a percibir, de antemano, que ya estaba recibiendo y que lo poco que ella podía aportar era lo material –lo que menos importa pero que también es necesario-. “Tenemos que demostrar que somos una gran familia, aunque no nos conozcamos, pero de corazón tenemos que estar muy unidos. Cuando hay una necesidad en algún miembro, hay que estar ahí”.

Abrir las puertas de tu propia casa a los peregrinos puede verse como una molestia, pero para Maribel ha sido un regalo de Dios el hecho de aportar lo poco que tiene: un patio, dos habitaciones y un cuarto de estar que lo ha convertido en dormitorio para ampliar el espacio y poder acoger a más personas en su casa. “Yo valoro más la oportunidad que se me ha dado de poder acoger a mis hermanos”.

Aunque es consciente de que se le ha echado el tiempo encima y de que no le ha dado tiempo de hacer nada especial para dar la bienvenida a estas chicas -como unos carteles o algún pastel-, Maribel concluye que todo se ha hecho con mucho cariño, mucho trabajo y mucho esfuerzo, y que si esta experiencia se tiene que volver a repetir, que ella es la primera que repite.

Peregrinos

Desde el Arciprestazgo de San Bernardo, en Sevilla, están deseando que lleguen los 299 peregrinos de cuatro nacionalidades distintas: coreanos, brasileños, libaneses y franceses. El párroco encargado de esta zona, Don Laureano Del Otero, ha expresado que, desde la organización, lo están viviendo con mucha alegría y con mucha intensidad. “Tenemos un buen equipo de gente, unas 20 personas del equipo arciprestal, que están totalmente involucradas y la verdad es que son magníficos”.

Las cosas están saliendo mejor de lo que esperaban. “Hay detalles que se improvisarán pero también confiamos en el Espíritu Santo como el número 21 del equipo”, ha expresado el párroco. En un principio, los que van a acoger a estos peregrinos serán fundamentalmente las familias sevillanas y los puntos de acogida estarán distribuidos en tres zonas: el Estadio Sánchez Pizjuán para los coreanos, el Estadio Benito Villamarín para los franceses y libaneses, y el Puente de San Bernardo para los brasileños. Se espera que todos lleguen a Sevilla el jueves por la noche, exceptuando el grupo francés que lo hará el viernes por la mañana.

El ambiente que se respira entre las familias es de nerviosismo. Don Laureano ha comentado que algunas de ellas no paran de preguntarle, a todas horas, información sobre cómo y cuándo llegan y qué tienen que hacer durante esos cuatro días de acogida. Pero él, con simpatía, además de tranquilizarlas y explicarles que no se preocupen por nada, les termina animando a que acudan sin falta a la reunión prevista para esta semana en las parroquias del Arciprestazgo -para explicarles con detenimiento el programa de actividades para esos días, así como responderles a las dudas e inquietudes que puedan tener-.

Sin duda, lo que tiene más desconcertadas a estas familias es el idioma. Todavía no saben cómo se van a comunicar con los peregrinos a los que les abrirán las puertas de su casa. “Pero –como explica el párroco- esa preocupación la tenemos todos. Les daremos una hoja con lo básico de los idiomas: hola, gracias y de nada, y les hemos aconsejado que utilicen el lenguaje de signos que es universal”.

Actividades

En cuanto a las actividades previstas para esos días en el Arciprestazgo de San Bernardo, el viernes será el día de las parroquias. Durante la mañana, harán diversas rutas culturales por la ciudad y por la tarde tendrán la bienvenida en la parroquia que consistirá en un vídeo de presentación de la ciudad, los talleres sobre sevillanas, la celebración de la Eucaristía en la Iglesia y una cena en el Salón Parroquial.

Para el sábado, que será el día arciprestal, además de la peregrinación a algunos lugares de sufrimiento y esperanza, se darán catequesis sobre Santa María en torno a las 19 horas en los salones de la Parroquia del Santísimo Redentor y en las salas del Colegio de las Religiosas Salesianas. Después, tendrá lugar una Vigilia Arciprestal que, según Don Laureano, será el momento más importante porque es una vigilia de oración con los grupos de las cuatro nacionalidades. Por último, se celebrará una fiesta intercultural en los Jardines de La Buhaira, a la que se sumarán los peregrinos acogidos por el Arciprestazgo Centro A. El evento también contará con la actuación de coros y grupos, entre los cuales han solicitado la participación de cada uno de los grupos.

El domingo, los peregrinos tendrán la oportunidad de refrescarse del calor de la capital andaluza gracias a las Piscinas Sevilla. Después, está previsto las visitas al Barrio Santa Cruz y a nuestra patrona la Virgen de los Reyes, y la celebración de la Eucaristía de Envío a la JMJ que estará presidida por el Arzobispo de Sevilla, el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan José Asenjo Pelegrina. Este día finalizará con un festival titulado Festival Juvenil Sevilla y Olé, y de ahí a descansar y reponer fuerzas para salir a la mañana siguiente, después de despedirse de sus familias de acogida, rumbo hacia Madrid para vivir la JMJ 2011.

Madrid-JMJ

¿Qué os dice el nombre de la capital española?

Madrid: Caos, nervios, estrés, agobio, presión, gente (mucha gente), largas distancias, metro, correr, multiculturalismo, 11M, indignados, Barajas, Las Ventas, el Bernabéu, arte (mucho arte), Moncloa, la Bolsa, grandes empresas, dinero (mucho dinero), futbolistas de élite, turismo, familia Real, casas y choches de lujo (mucho lujo)… y un sinfín de sustantivos y adjetivos con los que calificar a esta maravillosa ciudad.

¿Maravillosa? Sí. Madrid me recuerda y siempre me recordará a dos frases. La primera, “seréis mis testigos” y la segunda, “arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe”. Dos lemas que han marcado y marcarán la historia de esta ciudad por los dos viajes de dos Papas diferentes: uno, Juan Pablo II (en el año 2003, con motivo de la canonización de 5 santos) y el otro, Benedicto XVI (en el año 2011, para la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud).

¡Qué maravilla! Una multitud de jóvenes van a dejar en un segundo plano sus vacaciones: montaña, playa, piscina y campo para acudir a este encuentro. Miles de personas, tanto mayores como pequeños, se van a desplazar hasta un mismo sitio: Madrid. Va a ser un encontronazo de esos que te marcan la vida porque, no solo nos cruzaremos por las calles madrileñas con gente de distintos países, culturas, idiomas e incluso religión; sino que vamos dispuestos a escuchar al representante de Dios en la tierra, actualmente Benedicto XVI.

¡Qué pasada! Vamos a salir transformados por completo. Este es uno de los viajes que merece la pena hacer y que no me perdería por nada en el mundo. No te preocupes que ahora mismo te lo voy a contar.

Me dirijo a ti, no creyente, para decirte que seguro que se te quitan todo los prejuicios hacia los cristianos. Antes nos metías a todos en un molde: los tradicionalistas, los antiguos, los retrógrados, los que dicen a los mayores placeres de la vida que NO, los pijos de mierda y un largo etcétera. Ahora, ya verás cómo sales de este encuentro siendo una persona totalmente nueva y transformada por completo. Quizá te conviertas y todo porque… ¿no sabes que los cristianos rezamos por ti? ¿Y sabes la fuerza que tiene la oración? Pues prepárate porque puede ser tu año. ¿Qué?… ¿Ahora te estás pensando dos veces lo de ir a Madrid, no? Pues deja de cagarte y lánzate a ir, aunque solo sea para cotillear lo que se cuece.

Ahora me dirijo a ti, creyente, porque seguro que acabas entendiendo mejor tu religión, no como una religión de la obligación sino como una religión del amor. Ya no está mamá para decirte: “Niño, la Misa de los domingos”, o “niño, echa dinero en la bolsa de la parroquia que ya estás ganando unas pelas y sé un poco generoso”. Ahora te toca a ti. ¿Qué rollo, eh? Pero, al revés, es una suerte. Ésta es la Iglesia. Ahora que eres mayorcito es el mejor momento para darte cuenta de que la Iglesia te necesita y la sacamos adelante entre todos. Si, si… no solo los curas, las monjas y el Papa. Fundamentalmente, los laicos. No te me pongas a pensar ahora: “Vaya por Dios, si lo llego a saber me meto a cura”. No seas un rajao de la vida y ponte manos a la obra. Que te piden esto y lo otro, y cuando el cura de tu parroquia te coge por banda, ya para qué te voy a contar… ¡Enhorabuena! Si te está pasando esto es buena señal. Ya era hora de que por fin te tomaras tu religión en serio. Y ahora, no te preocupes que de todo se encarga Dios. Tú déjate. No te olvides del lema: “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe”.

Por último, me dirijo a todos, porque van a ser unos días en los que van a pasar cosas grandes y muy grandes. Lo digo para que os preparéis. No os asustéis si veis, de repente, que la gente se convierte, cambia, vuelve a Cristo, a la Iglesia o a frecuentar los sacramentos después de años luz. O alguien encuentra el amor de su vida, o decide entregarse totalmente a Dios, o se pregunta qué quiere hacer con su vida, con su futuro, etc. Milagros vamos a ver al por mayor y por todos sitios. La gente va a centrar las cabezas, va a madurar las ideas, verá claro para qué está aquí en la tierra. Y para que os voy a contar de los familiares, amigos, vecinos que no hayan podido ir o no hayan querido. Quién sabe si sus vidas cambian gracias a que les transmitimos nuestra experiencia a la vuelta del viaje. Pues eso, no os asustéis si veis que la gente que os rodea cambia, pero, sobre todo, no os asustéis si descubrís que vosotros mismos estáis cambiando. Bienvenidos a la JMJ, esto no ha hecho nada más que empezar.