Doctrina Parot

En Estrasburgo se aburren y no solo se aburren, sino que están ciegos. Están incapacitados para ver una realidad muy concreta, la del terrorismo español. Como ninguno de estos jueces ha vivido el asesinato de alguien cercano, pues todo les da igual. Suele pasar. Como conmigo no va, pues me quito del medio. Aquí en vez de quitarse del medio se han dedicado a joder y a acaparar todas las portadas de los periódicos gracias a su brillante idea de dejar en la calle a la terrorista Inés del Río -por citar una, porque a este paso todos los terroristas van a quedar libres-. Y luego dicen que se estudiará caso por caso. Eso no se lo cree ni Dios. Estaba más que negociado gracias a otro héroe de España, Zapatero. No me vendas la moto, hombre, que ya soy bastante mayorcita como para chuparme el dedo.

El mundo al revés. ¿Y a esto le llaman justicia? Por esta regla de tres te entran ganas hasta de tomarte la justicia por tu mano, porque seguro que Estrasburgo te saca de la cárcel rápido y veloz. Precisamente, más rápida no puedo ser la justicia española para acatar las órdenes de Estrasburgo sin más miramientos. O sea, a ver si me entero, que si este tribunal nos dice que nos tiremos todos por un puente, no queda más cojones que irnos todos a pique, ¿no? Si Estrasburgo no entiende de ética, ni de justicia, ni de nada -porque están hechos unos tontos disfrazados preparados para la foto- creo que alguien del Gobierno de España o incluso el Rey tendría que hacer algo, ¿no? O en este asunto les faltan los huevos a los políticos o el sentido común, porque no se entiende por qué hay que obedecer ciegamente a Estrasburgo y por qué estamos atados de manos en algo que, a mi modo de ver, nos compete a los españoles y a nuestro Gobierno; primero, porque son terroristas de nuestro país y, segundo, porque han atentado en España y contra ciudadanos españoles.

La justicia es lenta para lo que quiere. Si es para sacar a una etarra de la cárcel tardan menos de 24 horas, aunque al restos de ciudadanos nos toque esperar largas colas en los juzgados.  Se ve que algunos tienen más privilegios que nosotros, es más me atrevería a decir que el día de mañana en el mundo vivirán los terroristas y en las cárceles los demás ciudadanos ya que será el único sitio donde podamos estar protegidos. Una pena pero estamos construyendo un mundo donde en un futuro no muy lejano no se podrá vivir. Y lo más llamativo es que todo es relativo. Da igual si matas a uno, a veintitrés o a cien personas y si tu condena en la cárcel es de 50, de 200 o de 3.000 años. No pasa nada, palmadita en la espalda, libertad absoluta, sigue matando si quieres porque seguro que eres reincidente y un pin para los demás. Qué mundo más justo, qué España más justa. Así da gusto, señoras y señores.

Carmen Cáceres Calle

Anuncios

Mujeres de políticos

Hace un par de días que aparecía (al menos en mi móvil) un whatsapp digno de archivar en todos los hogares españoles porque, según mis augurios, la realidad de nuestra política, por desgracia, seguirá siendo la misma. Y decía lo siguiente: “La mujer de Bárcenas no sabía nada, la mujer de Urdangarín no sabía nada, la mujer de Sepúlveda no sabía nada, la mujer de Julián Muñóz no sabía nada y la mía se entera de todo. Tiene cojones!”. La última en no enterarse de nada es nuestra ministra de Sanidad, Ana Mato. ¿No os parece mucha coincidencia? ¿Qué pasa, que se han puesto todas las mujeres de acuerdo para hacerse las locas? Parece que los españoles nos chupamos el dedo cuando vemos en todos los telediarios un caso de corrupción y otro, y otro y… Bueno, el político que esté libre que tire la primera piedra, ¿no? Pero aquí, lo tremendo, es la actitud de las mujeres de nuestros queridos políticos o ex-mujeres que, para el caso, es lo mismo porque durante la supuesta corrupción han seguido estando al lado de sus respectivas parejas, es más, me atrevería a añadir que con mucho gusto. Claro, cuando las cosas se ponen feas y están a punto de descubrirse todas las cartas qué pronto se huye. Solo una persona honrada se iría de al lado de un ladrón antes de que llegue la peste, que es una epidemia. Ahí lo dejo. Pero continuando con el tema que nos atañe, las mujeres son más listas que el hambre y no solo la de los políticos. ¿Pero cómo se puede tener tanta cara de decir que no sabían nada? ¿Cómo es posible tanto teatro? Ya estamos un poco asqueados de la vida política y de tanta tontería. Sobre todo de la falta de responsabilidad de todos ellos, porque no se libra ‘ni el tato’. Ana Mato se escuda en que “como no he hecho nada, no creo que haya lugar a ninguna dimisión”.  ¿Cómo que no ha hecho nada? Vale, supongamos que no haya participado de facto en algún delito, pero -en mi opinión- siendo su marido algo tendría que saber, aunque sea porque las mujeres tienen un sexto sentido. No me lo acabo de creer, no sé vosotros. En fin, lo único que me ha quedado claro es que para no enterarse de nada hay varias opciones, en función del caso de corrupción que nos ocupa: hacerse la gitana (Isabel Pantoja), hacerse la princesa (Cristina de Borbón) o hacerse la sueca (Ana Mato). Ya les veía yo parecido.

La Junta deja de pagar

Abres el periódico cada mañana y no hay día que no leas esta noticia: La Junta deja de pagar; el impago de la Junta de Andalucía; desde el pasado mes de octubre la Junta dejó de abonarles; la Junta no paga a los letrados; la Junta no paga a los colegios; y la última: la Junta ha dejado de pagar el catering de una residencia de ancianos de Bellavista (Sevilla). La Junta está pasando por los peores momentos de su historia (si es que no ha estado así siempre) y los titulares se están cebando con ella. Pero no veo ningún artículo que haga referencia a ¿qué pasa cuando la Junta no puede hacer frente a sus deudas? ¿Quién se encarga? ¿Se encargará algún ente público o privado o el Gobierno de España? ¿Habrá que sentarse a esperar a que reciban ese dinero de un alma caritativa? Los ciudadanos tienen derecho a saber y a estar informados. ¿Qué va a pasar a corto y a largo plazo? ¿Qué otras opciones hay (si las hay)? ¿Qué podemos hacer? Esto de las deudas es una cadena. Tú no me pagas y yo no puedo pagar, con lo cual, los servicios dejan de prestarse y puede que quizá acaben desapareciendo puestos de trabajo. No es ninguna tontería que la Junta no pueda pagar. Este negocio llamado Junta de Andalucía es lo menos rentable que he visto nunca, ni lo será por mucho que salgamos de esta crisis económica. Pero la rabia es que no es rentable, pero tampoco cierra (como cualquier negocio). Estará endeudada siempre, en época de bonanza y en época de apretarse el cinturón. Es más, tienen una forma de apretarse el cinturón un tanto curiosa: siguen poniendo en marcha proyectos cero rentables y no cierran aquéllos que tampoco sirven. ¿Pero quién gestiona el dinero allí dentro? Como esté en manos de los políticos o de los enchufados (que es lo más probable), apaga y vámonos. Esperemos que los impuestos de los ciudadanos se apiaden de la Junta (aunque no serán suficientes) o que el Gobierno Central haga algo, aunque sigo pensando que el problema no radica en que el dinero no llegue, sino dónde lo meten, dónde lo invierten y, en definitiva, dónde está. Ya que estamos constantemente hablando del caso Bárcenas, no está de más preguntarnos si los políticos andaluces tienen las manos muy largas y los bolsillos demasiado grandes.

A por uvas

Vaya entrada de año en Andalucía. No sé a vosotros pero a mí me ha dado la risa cuando he leído el titular de que roban una tonelada de hachís en la Aduana de Huelva durante las doce campanadas. Si es que lo que no pase aquí… O los ladrones son expertos o los trabajadores son de todo menos trabajadores. Y ahora estará la excusa de “es que estábamos celebrando la entrada de año”. Pues menuda entrada triunfal de año con drogas que regresan al mercado negro después de ser incautadas. Menuda gracias después de todo el trabajo de investigación que lleva consigo poner punto y final a peces gordos y kilos de hachís. Lo mejor de la noticia es que, en el momento del robo, no se encontraba ningún funcionario en el inmueble. Vaya por Dios. ¿Dónde andaría? Claro, tomando las uvas.

Que no nos enteramos que cuando hay que vigilar, hay que vigilar. Al igual que un médico que está de urgencias en nochevieja solo se toma las uvas siempre y cuando no haya pacientes que requieran de su atención (o al menos debería de ser así), pues lo mismo en la Aduana más perdida del planeta tierra. En Andalucía, hasta que pasan estas cosas no nos enteramos, pero me atrevería a decir que ni aun pasando estas cosas aprendemos, porque el funcionario estaba a por uvas y seguirá estando a por uvas, sea en fin de año o cualquier día del mismo.

Lo más fuerte de este asunto es leer que carecemos de un horno para incinerar la droga, por lo que los alijos pasan meses a la espera de que el Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado (CICO) autorice un traslado con miles de kilos de droga hasta Asturias para su destrucción. No sé si Asturias es la única comunidad que tiene ese horno, pero algo habrá que hacer. Desde luego, esperar a tener kilos de drogas (en plural) me parece una barbaridad, sobre todo, si los pocos que incautan están tanto tiempo en la Aduana que a los ladrones les da tiempo hasta de fumársela. En fin, una historia para escribir un libro. Feliz inicio de 2013. Andalucía, por el momento, no tiene drogas incautadas ni horno, quizá por el poco tiempo que nos duran en manos de la policía. ¿Seremos los primeros alguna vez en algo?

¿Dónde está tu humanidad, España?

Bienvenidos a España: CRISIS=PARO=PROBLEMAS ECONÓMICOS=ENDEUDARSE CON LOS BANCOS=DESAHUCIOS

A pesar de esta cruda realidad, parece que hay luz al final del túnel. Nuestros políticos están empezando a hacer algo. ¡Por fin! Ya era hora de que PSOE y PP se pusieran de acuerdo para intentar echar un cable a la humanidad y no solo mirar a sus propios intereses políticos. Por cierto, mi enhorabuena por haberos quitado las anteojeras que os impedía ver esta realidad que os rodeaba. ¿Sabíais que tenemos una leyes de retrasados mentales en este país o es que a raíz de las cosas que están pasando estáis cayendo en la cuenta? Os faltó poco tiempo desde la noticia del suicidio de Amaia Egaña en Barakaldo para poneros las pilas y evitar una oleada de muertes. Como española os tengo que decir que cada vez estoy empezando a aborrecer más la palabra España porque ni orgullo, ni narices. No puede haber tanta gente inútil junta y con dos dedos de frente. Es que no lo entiendo: no entiendo a los gestores de este país, a nuestros gobernantes, tantas injusticias y tantos intereses en todo menos en servir a la sociedad y a nuestro país.

Dejando a un lado el desencanto que supongo que compartirán muchos españoles, ¿os parece normal que las personas se queden en la calle por no poder pagar? A mí me parece una barbaridad, qué queréis que os diga. ¿Cómo podemos dejar en pleno siglo XXI a la gente tirada cual basura en las calles y sacarlos de sus casas casi a punta de pistola? Otros países hacen el pino puente con las orejas para evitar esas situaciones e incluso facilitan un hogar de acogida (como Alemania). Coged papel y boli, por favor, porque esto merece ser imitado y no que se imiten bazofias como Gran Hermano. Si es que cuando digo que España está repleta de gente inepta es por algo…

El castigo de los bancos a los españoles y a algunas familias que lo están pasando mal en estos tiempos es desproporcionado. Algunos tienen una hipoteca de por vida que poco a poco la van pagando pero, de repente, surge el problema del paro y de no poder hacer frente a las deudas. Para más inri, hay hijos de por medio que tienen la mala costumbre de comer todos los días y de ir al colegio y la madre pues también en paro. Si han estado pagando durante estos años, no se puede tener tan mala idea de “como ahora no me pagas te desahucio”. Pero a ver, ¿los bancos son un ente abstracto que solo entiende de billetes o hay personas detrás de ellos? Es que muchas veces tengo la sensación de que en este bendito país estamos hablando con máquinas. Y luego están los policías que solo acatan las órdenes. Pensad por un momento si os gustaría que hicieran lo mismo con vosotros. Pararos a pensar, porque es muy necesario.

¿Dónde está la humanidad de la gente? ¿La gente es humana o es que estamos rodeados de extraterrestres? Creo que es lo que falta en este país. Parece mentira que me tenga que parar a recordar lo que somos. Somos seres humanos, vivimos en sociedad, tenemos cabeza para pensar, alma y corazón. A ver si me entero, ¿estamos aquí en la tierra para destruirnos unos a otros o estamos tal vez para ayudarnos en los momentos difíciles? Oye, que si no fuera por Cáritas habría miles de familias pasando hambre. Criticad si queréis, pero hay mucha gente pasando necesidad y que no tiene ni lo básico para vivir; y que yo sepa hay tres bienes de primera necesidad: alimentación, vestido y vivienda. Pues espero que los políticos y todos los que tengan el poder para hacer algo actúen en consecuencia, aunque sea para velar por lo más básico.

Detractores

Son un tipo de personas que es lo peor que te puedes echar a la cara o a la espalda, más a la espalda que a la cara porque la cara no la dan y la espalda te la ponen calentita a críticas, difamaciones, murmuraciones y todo tipo de burlas que descalifican tu opinión. Lo mejor en esos casos es pasar. “Me la suda”, diría más de uno, hablando mal y pronto. ¿Pero las opiniones no son libres? ¿Entonces, cuál es el problema? Pero los detractores no se dan por vencidos. No tienen nada mejor que hacer en la vida que poner verde a gente que no piensa como ellos, mofándose y desternillándose. Me cuesta creer que pierdan tantas energías en esa chorrada. Luego hablan de respeto. Ahora la que me río soy yo por lo absurdo. A ver si me entero de una vez por todas de cómo funciona el mundo de los detractores. Parece que consiste en “respétame a mí pero yo a ti te doy por todos lados, ¿no?”. Y lo más gracioso es que las opiniones que son tan enormemente criticadas suelen partir siempre del respeto, no así la de los detractores. Os pondré el ejemplo de un caso que ha pasado en twitter. Sinceramente, jamás pensé que un comentario daría para tanto y que iba a ser tan criticado. A la derecha lo podéis ver.

En resumidas cuentas, lo que vengo a decir en este tuit es que la misma palabra matrimonio deriva de los vocablos latinos “matrix” y “munium”, que significan oficio de madre. Así pues, según su etimología, el matrimonio es una unión que tiene como primer objetivo “engendrar y educar a los hijos”, que es justamente lo que hacen las madres y eso no lo pueden hacer los gays. Con esto no estoy criticando ni a gays ni a lesbianas. Lo único que digo -que supongo que no es nuevo- es que ellos no pueden engendrar. Por tanto, “el matrimonio es lo que es”, sin embargo, el “matrimonio gay” no es lo que es, por mucho que una ley quiera que así sea. No es un matrimonio por lo explicado anteriormente y porque el matrimonio es la unión permanente de un hombre y una mujer para constituir una familia, una familia que no pueden constituir los gays y lesbianas porque de sus uniones sexuales (si se les puede llamar así) no salen niños.

En última instancia, lo de dar clases en Primaria es algo que me planteo visto el percal. Ojo, y tampoco estoy criticando a los niños de Educación Primaria por decir esto. Ellos son maravillosos y algunos más listos que cualquiera de nosotros. A lo que me refiero es que me gustaría ponerme en el pellejo de un profesor de lengua española de cualquier colegio en Primaria. Etimológicamente hablando es muy complicado explicar el matrimonio y el matrimonio gay. De hecho, pienso que surgirán dudas por los cuatro costados porque el matrimonio gay no es matrimonio (por mucho que me critiquen). Es más, añadir gay supone una contradicción brutal al término que lo acompaña y lo encabeza: matrimonio. Ah! Y ya puede decir misa el Tribunal Constitucional avalando esta ley, porque el hecho de que sea una ley no implica que sea correcta, a ver si nos enteramos, por más que digan que es constitucional. En este caso, si no se respeta la raíz de una palabra pues ya me contarás qué está defendiendo el TC. Lo indefendible, supongo. ¿Y por qué no llamarlo gaymonio? Total, así los gays hasta aparecerían en primera línea de batalla y no habría que batallar por los vocablos, aparte de que la RAE seguro que lo acepta porque, últimamente, acepta todo lo que le viene en gana, por ejemplo, friki. Y para el año que viene: tuit y sus semejantes.

En definitiva, no quería en ningún momento que algún gay y lesbiana se sienta aludido con este tuit. Lo que pretendía es que se llamaran a las cosas por su nombre. No busco tener la razón ni nada, solo haceros pensar. Es una opinión más, podéis estar o no de acuerdo, pero pienso que es respetable porque en ningún momento falto el respeto a nadie en ese tuit.

Bocazas

Hay un cuento tradicional que ilustra muy bien el tema sobre el que voy a escribir. Y dice así:

– Abuelita, abuelita, ¡qué ojos tan grandes tienes!
Y el lobo, imitando la voz de la abuela, contestó:
– Son para verte mejor.
– Abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes!
– Son para oírte mejor.
– Abuelita, ¡qué nariz más grande tienes!
– Son para olerte mejor.
Y ya asustada, siguió preguntando:
– Pero abuelita, ¡qué dientes tan grandes tienes!
– ¡Son para comerte mejor!

Pues si nos quedamos con las dos últimas frases y sustituímos la palabra dientes por el término boca y en vez de poner abuelita escribimos ministra regional de Hamburgo, podríamos hablar entonces de la crisis del pepino. Seguro que a esta mujer nunca nadie le ha dicho en su vida lo de “calladita estás más guapa”.

Dicen que los alemanes son parcos en palabras, pero las pocas que dicen traspasan fronteras. Menudo escándalo se ha formado a escala mundial. Al parecer, Alemania ha descubierto un brote que ya ha matado a una decena de personas e infectado a cientos y, en vez de analizar e investigar su origen hasta asegurarse de cuál puede ser el verdadero, se han dedicado a proclamar a voz en grito que los pepinos cosechados en España son los que están agrediendo gravemente la salud de los alemanes.

¡Qué poca vergüenza! ¿Cómo se le puede ocurrir a esta ministra dirigirse antes a la prensa que al Gobierno español? Vaya imprudencia. A continuación, os voy a desglosar lo que cualquier persona mínimamente racional hubiera hecho:

  1. Ponerse en contacto con el Presidente del Gobierno español.
  2. Mostrarle sus sospechas acerca de los pepinos cosechados en España.
  3. Esperar a que dicho Gobierno tome las medidas que estime oportunas para ayudar a solucionar el problema.
  4. Investigar ambos países si este brote alimentario procede o no de los pepinos españoles.
  5. Si procede, cerrar las exportaciones y alertar a los ciudadanos alemanes de que se abstengan de comer este alimento. Si no procede, seguir investigando el origen fuera del territorio español.

Justo lo contrario de lo que hizo la ministra alemana. Hasta ella misma explica que “no habría sido responsable ocultar las sospechas ante el número de afectados”. Esta mujer está en el error porque si piensa que no decir qué está pasando es ocultar información, tiene un problema. Bueno, su mayor problema es no haber estudiado comunicación. Hay informaciones que deben ocultarse cuando van a perjudicar a un tercero o ponen en peligro la seguridad nacional. Luego, toda información debe contrastarse porque, de lo contrario, puedes dar a conocer algo falso -por esto los periodistas pueden ir a la cárcel- y, por último, las noticias siempre deben ser verdaderas.

Ahora se entiende que la actitud irresponsable ha sido la de lanzar a la luz pública una información errónea: “La culpa de la bacteria alimentaria que está sacudiendo a la población alemana la tienen los pepinos españoles”, que encima ha perjudicado a un tercero –la imagen de los agricultores y de los productos españoles– y todo ello por no contrastar previamente la noticia que se iba a publicar, o lo que es lo mismo, haber investigado poco o nada sobre el verdadero origen de la E. Coli.

Si de bocas grandes está el mundo lleno. Al menos, me alegra saber que los directivos de una de las empresas españolas implicadas han viajado hasta Alemania para llevar este asunto a los Tribunales. Ya es hora de que le devuelvan la fama y la imagen perdida a los agricultores y productos españoles. Parece mentira que una información como ésta sea motivo de encarcelamiento para los periodistas y que la ministra alemana siga disfrutando de su puesto de trabajo y no le repercuta en absoluto.