Instituciones saludables

España goza de instituciones saludables. Hablo de aquéllas que cuentan con un equipo de cabezas pensantes, con ideas brillantes y que ponen en marcha iniciativas en el campo de la salud para quitarse el sombrero, como son las tecnologías wearables. El otro día entrevisté a la responsable de una institución que ha abanderado un proyecto de salud digital. Todo fue bien hasta que, para mi sorpresa, cuando estoy redactando el artículo me llega un correo electrónico a la bandeja de entrada pidiéndome, por favor, que no la citara en el artículo y que tampoco pusiera fotografía. De repente, se echa para atrás. Y me quedé pensando en la rareza de la situación. No es muy normal que cuando una institución tiene una gran idea no quiera que la saquen en primer plano en el periódico ni que la citen en el artículo, en este caso a su máxima responsable. O me estaba escondiendo información o no lo entendía. Por lo general, las personas están encantadas de salir en la fotografía cuando hay que presumir de “lo bien que lo hacemos” o “del gran proyecto que hemos incubado”, no así cuando se está implicada en algún caso peliagudo y la prensa te va a poner a tiritar con sus críticas.

Al principio atendí a su petición, pero seguí reflexionando sobre la cuestión. Las instituciones la forman personas con nombre y apellidos y con un cargo dentro de la misma. Una institución en sí no puede dar voz a un proyecto, sino las personas que la constituyen. Por tanto, las instituciones tienen que dar la cara, les guste más o menos. La responsable de esta institución se tendría que haber pensado mejor si accedía a mi entrevista, pero lo que tengo claro es que íbamos adelante con nombre y apellidos. De la fotografía podía pasar. Así lo hice. Y me daba igual que no me dirigiera jamás la palabra. Más valentía, más dar la cara y menos rajarse en el último momento, que creo que es lo que peor llevo. Y eso que iba a hablar bien de la institución. Me pregunto cómo hubiera sido al contrario. Seguramente, ni me hubiera dejado entrar por las puertas.

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Donar semen

Ayer veía el telediario y una noticia versaba sobre la donación de semen. De toda la vida -o al menos desde que tengo uso de razón- he escuchado hablar sobre la importancia de donar sangre. En los últimos años, hay un mayor énfasis por parte de las instituciones sanitarias en movilizar a la población para donar médula ósea, de hecho, un dato que se publicó ayer mismo revelaba que España había alcanzado los 190.000 donantes de médula en el primer semestre de este año. Pero, sin duda, lo que no termino de ver claro es el término “donar” semen, porque la donación es altruista y quien dona semen recibe un importe monetario. Si das no te dan o, al menos, no esperas recibir. Por lo menos en el terreno al que estamos acostumbrados, con los donantes de sangre y de médula. Algunos hombres que aparecían en la noticia de espaldas a la cámara consideraban su acto como solidario con aquellos que no pueden tener hijos. Aquí no entro a valorar si es solidario o no, aquí lo que no cuadra es el término.

No me compares una donación altruista, con un negocio. La pregunta que cabe plantearse es: “¿Estos hombres donarían semen de manera altruista? Por lo menos si le van a llamar “donar” que sea con todas las de la ley, pero que no nos vendan lo que no es. Algunos me podrían rebatir: “Es que no es lo mismo donar sangre y médula que semen, donde hay vidas humanas de por medio cuando los espermatozoides se fecunden con óvulos”. Y les respondería: “También son vidas humanas las que salva tu sangre o tu médula”. A grandes rasgos, el que “dona” semen está en cierta medida creando vida, y el que dona sangre y médula lo que está es salvando otras vidas. Todo es vida.

Lo que está claro es que es un negocio y puede llegar a ser hasta un dolor de cabeza para algunos hombres. En España el anonimato está garantizado, pero en Reino Unido cada vez son más exigentes en la selección de los varones y no hay anonimato, de tal forma que los hijos que hayan nacido de cada “donación” de semen pueden incluso llegar a conocer quién es su padre biológico porque la ley británica permite que los niños concebidos con óvulo o esperma de una donación puedan rastrear a sus padres biológicos cuando cumplan 18 años, de la misma manera que lo hacen los niños adoptados. Este temor hace que los hombres se lo piensen dos veces antes de “donar” su semen, y no me extraña. Se dice que los niños no podrán llevar a cabo ninguna reclamación ni legal ni financiera, pero no se descarta que en un futuro la ley pueda conocer como heredero a quien legítimamente pueda demostrarlo. Quién sabe si reclamarán hasta el último euro, o libra en el caso británico. Lo cierto es que sigue sin cuadrarme que lo llamen donar.

Fuente. TVE

Rueda de prensa

Vuelta al trabajo y… ¡Notición! Mañana rueda de prensa en Granada y estoy en Sevilla. Estamos a miércoles. Todo rápido y veloz, sin digerir. No pasa nada. Un par de llamadas para intentar solucionar que me atiendan por teléfono los que van a participar en la rueda de prensa, obtener sus declaraciones y elaborar el artículo. Parece fácil pero se complica. “¿Te importa si te entrevisto ahora?” Nervios. Voz temblorosa. “La rueda es mañana -me recuerdan- y la estamos preparando, tenemos reuniones; imposible”. El problema es que el jueves cierra la edición del lunes y tiene que estar finiquito el artículo mañana justo después de la rueda, que estaba prevista para las 11 horas. Y como toda rueda de prensa, al final siempre es lo mismo: se lanza un bombazo, todos los medios al loro, todos quieren entrevistas a la vez y me veo, al final, que se olvidan de mí, porque no estaré allí, sino en la distancia. Y ponte a localizar a alguien en la distancia cuando hay 15 periodistas más, por decir un número, intentando dar voz al acontecimiento in situ. La ley de la selva más absoluta.

A veces lo que cuesta que salgan las cosas y lo que cuesta escribir un artículo. Encima que me adelanto y les pego un toque el miércoles, resulta que no me dejan hablar con ellos. Pero insistí: “Mi intención es sacar la noticia el lunes,o lo que es lo mismo, que no rompo el embargo”. Debí de agobiar al personal que me dijeron: “Lo vemos muy precipitado, preferimos dejar la entrevista para el lunes”. Presa del pánico pensé: “¿Pero qué parte no han entendido?. El artículo sale el lunes y se cierra el jueves, ¿cómo es posible que me diga que le entreviste el lunes si el lunes usted tiene que estar en el periódico, no en mi grabadora?”. No entendía nada. Y claro, sólo con pensar en llamar a la redacción y decir un día antes que se caía el artículo es ganas de que te canten las cuarenta porque das escasas 24 horas a tus compañeros para que busquen otro tema que ocupe esa página que tenía todas las papeletas de quedarse en blanco. Menos mal que lo que olía a fracaso se quedó en un susto.

En eso que se te viene a la cabeza cuando Homer Simpson estrangula a Bart. A más de uno le echaría una mano al cuello, pero decidí hacer unas llamadas a los mandos superiores y me quejé. “¿Cómo es posible que sus subordinados me digan de que les entreviste el lunes si lo necesito para mañana mismo?, ¿cómo se explica que todos los medios se vayan a hacer eco de la noticia mañana y que a mí me deriven al lunes? Ellos tampoco lo entendieron y se excusaron en la falta de experiencia de los subordinados con los periodistas y los nervios previos a la rueda. Lo que me faltaba por escuchar. Pero tardaron dos minutos en tirarles de las orejas y ya todo solucionado. Me iban a atender cuando yo quisiera, no cuando ellos quisieran, e iban a responder a todas mis preguntas. Al final todo solucionado. Una aventura más de la que me toca por vivir. El mismo jueves, horas después de la rueda de prensa, me atendieron amablemente y el artículo salió el lunes, como si no hubiera pasado nada. En el fondo, creo que no pasó nada.

Negar una realidad

Con la noticia de la muerte de los dos espeólogos españoles en Marruecos se observa a la perfección quiénes aceptan la muerte de un ser querido y quiénes, por el contrario, reclaman responsabilidades a los gobiernos españoles y marroquíes sobre lo sucedido. Toda persona que practica un deporte de riesgo sabe a lo que se enfrenta. Se juega su vida hasta el punto de que quizá no vuelve para contarlo. Asume un riesgo porque así lo quiere, porque le produce cierta satisfacción ese deporte, le genera adrenalina, etc., de lo contrario se quedaría en su casa. Un placer que se puede volver en su contra por una mala caída, un cambio climático o cualquier otra circunstancia. ¿Para qué se metieron en ese terreno? Cuando se arriesga ocurren estas cosas. Pero se arriesgaron con conocimiento de causa. Sabían dónde se metían, las dificultades que entrañaba y aun así siguieron adelante. Es decisión voluntaria, libre. Lo hicieron porque quisieron, pero ponen en peligro no sólo sus vidas, sino las de sus acompañantes y, cuando ocurre algún problema, las del equipo de rescate. Estos sí que se juegan sus vidas a diario, fruto de la imprudencia e irresponsabilidad de algunos. E incluso después de todo lo descrito algunos compañeros de los espeólogos siguen reclamando responsabilidades. “Tardaron mucho tiempo en acceder a la zona… si los hubieran rescatado antes seguirían con vida… no han hecho absolutamente nada por estos españolitos de a pie… el gobierno español y marroquí han matado a José Antonio”. Palabras duras donde las haya. Seguro que ni los propios espeólogos pensaron antes su expedición que los medios de rescate de las autoridades marroquíes eran obsoletos y precarios, si les pasara algo. Sin embargo, sí que llevaban pensando en este viaje desde hacía un año, para el que habían contratado un guía y pasado los últimos meses preparando una hoja de ruta totalmente detallada. Qué fácil es echar la culpa a los demás, qué difícil asumir la pérdida de un ser querido. Se murieron porque sus muertes estaban escritas y punto, no hay que buscar mayor explicación. Por lo menos se fueron practicando una de sus pasiones.

La fuerza de la insistencia

En julio de 2014, el médico especialista del Hospital Virgen del Rocío que atiende a Marcos y Jesús, dos niños sevillanos de 8 y 5 años con distrofia muscular de Duchenne, solicitó a la farmacia del Hospital el tratamiento comercializado en España para tratar dicha patología rara. Al no obtener ninguna respuesta, los padres insistieron y cinco meses después, en noviembre, recibieron la denegación por escrito de la Comisión de Farmacia y Terapéutica de los Hospitales Universitarios Virgen del Rocío-Virgen Macarena. En diciembre, José María y María Ángeles, con el apoyo de la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER), presentaron un escrito de alegaciones sin obtener ninguna respuesta. Tras varias quejas en los medios de comunicación, consiguieron que la Comisión se volviera a reunir para revaluar la situación el pasado 13 de febrero. Transcurridos diez días los padres no han recibido noticia alguna. Cuando parece que el fracaso llama a las puertas de esta familia, tras once días de reuniones de la Comisión por fin tienen respuesta: Le van a dar, de momento, el tratamiento al mayor, eso sí, no se sabe cuándo se le dispensará el fármaco.

En esta historia no puede salir todo redondo y perfecto desde el minuto uno. Ha habido meses de espera, sufrimiento, frustración, incomprensión, ignorancia… hasta que por fin han sido escuchados. La insistencia del médico y de los padres han sido claves en este proceso, aunque la espera haya sido de siete meses. Unos meses que no han pasado en balde ya que la enfermedad de estos niños no espera, sigue evolucionando. Lo que más ha influido, sin duda, ha sido la presión ejercida por parte de los medios de comunicación, que han puesto de manifiesto las quejas de los padres ante la tardanza de la burocracia. Y otra cuestión que tampoco pasa desapercibida ha sido la coincidencia en fechas con la celebración del VII Congreso Internacional de Medicamentos Huérfanos y Enfermedades Raras en Sevilla. Sea lo que fuere lo que ha motivado que la Comisión aceptara el tratamiento de estos niños, lo que queda claro es que la insistencia acaba dando su fruto y que el periodismo es un gran aliado de las causas sociales.

Empresas y periodistas, combinación explosiva

Hay empresas y empresas, pero ¡ay de las que no quieren saber nada de la comunicación! Dios les acompañe en su futuro, porque lo tienen crudo. Si no te conocen, estás muerto; pero mira tú por dónde que, aunque se lo repitas a los empresarios por activa y por pasiva, lo primero que se recorta en tiempos de crisis son los departamentos de comunicación de las empresas. Ellos se lo pierden porque a la larga salen perdiendo, y ¡ay de una empresa sin visión de futuro!

Me llaman poderosísimamente la atención algunas empresas. Por ponerte un ejemplo, voy a empezar por hospitales que tienen un gabinete de comunicación externo o a cientos de kilómetros de distancia. Tener eso y no tener nada es lo mismo porque, o estás en el hospital y sabes lo que se cuece en los pasillos, conoces al dedillo a los profesionales que trabajan allí y respiras el mismo aire que los pacientes; o no conoces el hospital. Las distancias en las labores de comunicación suelen ser perjudiciales porque no se puede comunicar lo que no se conoce. ¿Y hasta qué punto se conoce la vida de un hospital sin estar allí? En este sentido, el Grupo privado Viamed Salud está a años luz del Grupo Quirón. Según mis últimas noticias, hace un par de meses el Grupo Quirón incorporaba a su hospital de Marbella y Campo de Gibraltar a una periodista en su departamento de Comunicación. Con esto lo digo todo. Cuando un hospital está creciendo y ya tiene vida propia hay que delegar en otra persona in situ, porque allí será más eficaz que en la distancia, aparte del ahorro que supone en viajes.

Por ponerte otro ejemplo, una empresa constituida por un par de socios decide después de años apostar por un periodista que se encargue de generar contenidos de valor en la página web -para hacerla más activa- y mejorar su perfil en las redes sociales, porque ninguno tiene tiempo para hacerlo. Últimamente, los tiros de las pequeñas empresas van por ahí, de quitarse muertos de encima. ¿Cuál es el problema? En primer lugar, que no quieren pagar el dinero que ese trabajo vale -pues entonces que se sirvan de algún pariente cercano que lo haga gratis-; y en segundo lugar, que no suelen estar del todo convencidos. La empresa quiere mejorar esos aspectos de comunicación, pero no acaba de verlo claro. Lo ve como algo importante, porque sus clientes están en internet y en las redes sociales, pero no tiene una estrategia de comunicación montada y estudiada, vamos, un poco a lo que vaya saliendo. Gravísimo error.

Varios consejos para las empresas:
– Si pensáis que del blog y de las redes sociales os podéis encargar vosotros mismos, hacedlo.
– El trabajo de un periodista se paga, quizá el del becario un poco menos (por eso de que están sin experiencia laboral), pero para no cobrar preferimos una ONG y al menos así ayudamos a los demás.
– Quitaros de vuestra cabeza lo de “te pago menos los primeros meses porque todavía tu trabajo no ha dado resultados”. Los resultados no llegan de un día para otro ni de un mes para otro. El precio pactado es el precio pactado. Es más, cuando empiece a dar resultados hablaremos entonces de una subida de ese precio. Si te parece bien, bien; si no, lo dejamos. Las cosas claras y desde el principio, que luego vienen los malos entendidos y los dolores de cabeza innecesarios.
– Si decides contratar a un periodista y pagarle lo el dinero acordado, déjale trabajar. Si contratas a alguien es porque te fías de su profesionalidad y de su trayectoria laboral. Pues entonces, déjale trabajar y no lo ates tanto en corto porque vas a conseguir que se canse y se vaya.
– Si decides contratar a un periodista, no insistas erre que erre con el precio porque no lo va a bajar. Es más, si quieres saber lo que realmente vale su trabajo, hazlo tú. De esa forma valorarás el tiempo que dedica esa persona a mejorar la imagen de tu empresa con contenidos de interés para tus clientes.
– Si le vas a pagar al periodista lo acordado, no vengas al cabo de los meses con requisitos de idiomas. Eso no era lo pactado en un principio. Si tu empresa está en expansión, enhorabuena, pero si quieres que el periodista domine dos idiomas o los que sean, págale las clases particulares o la academia. Invierte en la formación de esa persona, ya sea contratada o autónoma.
– Cuando el periodista empiece a funcionar y los resultados vayan llegando poco a poco no querrás que se vaya de tu empresa, es más, nunca os vais a arrepentir de contratar a un periodista para que os gestione la comunicación de vuestra empresa, ya que si lo hacéis vosotros estáis sobreviviendo de alguna manera, pero no construyendo el futuro de vuestra empresa. A la larga, os perjudicará.

No hay nadie que conozca mejor una empresa que el que la ha creado, pero el periodista es el que está cualificado para explotar esas líneas de comunicación con el cliente, porque sabe cómo hacerlo y porque no le faltarán ganas para “hacerse una sola carne” con la empresa. Si el empresario es el capitán, el periodista es el segundo de a bordo. Partiendo de esta premisa, es fundamental que el empresario se siente con el periodista y dialoguen porque dos cabezas pensantes hacen más que una y porque lo que no se le ocurra a una, a la otra sí. Y lo que se pueden aportar ambos es brutal. Ahí dejo esta reflexión, pensando en empresas que pueden triunfar, pero que siguen poniendo trabas. Solo triunfa el que se lanza.

Carmen Cáceres Calle

Profesionales chapó

No quepo de alegría al conocer la trayectoria profesional de mis compañeros de clase de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra. Con apenas 25 años, si los han cumplido ya, están despegando de una forma vertiginosa. Algunos empezaron en 4º de carrera, cuando les compraron el proyecto fin de carrera, me refiero a la revista de deportes Quality Sport. Otros están comenzando ahora a sobresalir y quién sabe si algún día serán grandes, mucho más de lo que son ahora.

Álvaro Anguita (Alo para los amigos) está feliz, muy feliz. Después de mucho tiempo peleando por hacerse un hueco en el mundo de los blogs, por fin ya es colaborador-corresponsal de ABC. Gracias a su cuenta de Twitter @Buenapublicidad, su página de Facebook “Me encantan los buenos anuncios” y a la ayuda de su amigo y también nuestro compañero de clase, Xabi Colmenero, podrá escribir sobre publicidad y creatividad con total libertad, en una de las mejores cabeceras de España.

ABC

Alejandro Palacios (Alex para los amigos), también está pletórico de alegría. Le acaban de escribir de Periodista Digital para hacerle un blog personal dentro del periódico y subir sus viñetas cristianas semanalmente.

Viñetas

Sin duda, estos son dos ejemplos de una lista que en unos pocos meses o años irán in crescendo. Son profesionales chapó, trabajadores natos, enamorados de su profesión, con una exquisita formación y eso, se nota. ¿Qué más se puede pedir? Enhorabuena!

Carmen Cáceres Calle

A por uvas

Vaya entrada de año en Andalucía. No sé a vosotros pero a mí me ha dado la risa cuando he leído el titular de que roban una tonelada de hachís en la Aduana de Huelva durante las doce campanadas. Si es que lo que no pase aquí… O los ladrones son expertos o los trabajadores son de todo menos trabajadores. Y ahora estará la excusa de “es que estábamos celebrando la entrada de año”. Pues menuda entrada triunfal de año con drogas que regresan al mercado negro después de ser incautadas. Menuda gracias después de todo el trabajo de investigación que lleva consigo poner punto y final a peces gordos y kilos de hachís. Lo mejor de la noticia es que, en el momento del robo, no se encontraba ningún funcionario en el inmueble. Vaya por Dios. ¿Dónde andaría? Claro, tomando las uvas.

Que no nos enteramos que cuando hay que vigilar, hay que vigilar. Al igual que un médico que está de urgencias en nochevieja solo se toma las uvas siempre y cuando no haya pacientes que requieran de su atención (o al menos debería de ser así), pues lo mismo en la Aduana más perdida del planeta tierra. En Andalucía, hasta que pasan estas cosas no nos enteramos, pero me atrevería a decir que ni aun pasando estas cosas aprendemos, porque el funcionario estaba a por uvas y seguirá estando a por uvas, sea en fin de año o cualquier día del mismo.

Lo más fuerte de este asunto es leer que carecemos de un horno para incinerar la droga, por lo que los alijos pasan meses a la espera de que el Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado (CICO) autorice un traslado con miles de kilos de droga hasta Asturias para su destrucción. No sé si Asturias es la única comunidad que tiene ese horno, pero algo habrá que hacer. Desde luego, esperar a tener kilos de drogas (en plural) me parece una barbaridad, sobre todo, si los pocos que incautan están tanto tiempo en la Aduana que a los ladrones les da tiempo hasta de fumársela. En fin, una historia para escribir un libro. Feliz inicio de 2013. Andalucía, por el momento, no tiene drogas incautadas ni horno, quizá por el poco tiempo que nos duran en manos de la policía. ¿Seremos los primeros alguna vez en algo?

Odio las despedidas

Odio las despedidas de personas que han trabajado codo con codo contigo y que la vida misma hace que desempeñen su trabajo profesional en otro sitio. Después de 14 años llevando el gabinete de prensa de uno de los hospitales más grandes de España, el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, Eva Arana se despide.

Este centro la vio nacer profesionalmente hablando. Si a los 23 años terminó la carrera, a los 24 ya estaba en el hospital. Y se dice pronto que hayan transcurrido 14 años desde entonces. Cuánto la van a echar de menos en el Virgen del Rocío y cuánto os echará en falta Eva. A todos: desde el último residente que acaba de poner un pie en el hospital hasta el profesional sanitario con más años a sus espaldas, desde la limpiadora hasta el celador pasando por el personal de mantenimiento y los grandes gestores del centro.

Si como persona es genial, como profesional ni os cuento. Estaba enamorada de su trabajo, era una amante de su profesión, le gustaba lo que hacía. Siempre estaba al teléfono, dispuesta a atenderte aunque la llamada fuera poco oportuna. Simpática, alegre y pendiente de todo. A ella le debo toda la ayuda que me ha prestado en los inicios de mi andadura profesional, gracias Eva.

Nada más entrar por las puertas del Edificio de Gobierno salía en mi busca casi siempre con un ejemplar de Diario Médico bajo el brazo y una sonrisa de oreja a oreja cuando veía que alguno de sus médicos salía en sus páginas. Siempre ha tenido un gran aprecio a los profesionales de este complejo hospitalario y reconocía la magnífica labor que desempeñaban y lo dispuestos que estaban a todo. Solo con verte a ti, Eva, ¿cómo no iban a estar deseando ayudarte en lo que necesitaras?

Cuando nos conocimos por primera vez, hace casi dos años, te viste reflejada en mí. Las dos empezamos prácticamente con la misma edad e igual de perdidas en el apasionante mundo del periodismo sanitario. Éramos unas polluelos y hoy en día, ¿quién lo diría, verdad? Gracias Eva por todos tus consejos, por tu infinita paciencia y por tanto cariño que me has mostrado en este tiempo que llevo trabajando codo con codo contigo. Te puedo decir que siempre has tenido palabras de agradecimiento hacia mí como persona y como profesional, pero hoy te las devuelvo porque eres una profesional como Dios manda de pies a cabeza y una madraza, no solo con tus dos hijos, sino con todo el mundo que se cruza en tu camino. Da gusto trabajar con gente con tú y haber experimentado que nos hemos coordinado a la perfección gracias a nuestro empeño por hacernos entender y comunicar nuestros respectivos intereses. De hecho, más de una vez me has dicho: “Increíble, qué telepatía”.

Gracias Eva. Eres un encanto de mujer.

P.D. Nunca olvidaré alguna de tus frases célebres: “¿Qué pasa guapi?”, “para una que se te escapa, ahí estoy yo”, “no cambies (como la Tamara de eurovisión)”, “tengo otra cosilla para ti”, “besos, linda”.

La verdad por delante

Hablando sobre la importancia de un buen currículum para encontrar trabajo en tiempos de crisis, me daba cuenta de que lo realmente importante es ir siempre con la verdad por delante. Algo crucial tanto a la hora de redactar un currículum como para la vida misma porque al igual que no es del todo correcto poner en el currículum un nivel de inglés que no tienes, un curso que no has realizado o unos meses más de estancia laboral en una empresa; tampoco se debe mentir en cuanto al puesto laboral que ocupas actualmente o venderlo mejor de lo que es.

Expongo ahora un caso real. Una periodista que colabora en Castellón con un periódico relacionado fundamentalmente con temas de salud acaba de montar su propia agencia de comunicación en salud. Como toda empresa que acaba de nacer, el reto está en darse a conocer porque si no te conocen estás muerto y, para más inri, en todo este conglomerado está muy presente la competencia. Se ve que lo tiene bastante crudo.

Pues bien, se puso entonces manos a la obra y decidió enviar correos electrónicos a todos los hospitales y centros de Atención Primaria de la Comunidad Valenciana para presentar su agencia. Sin duda, una tarea bastante ardua y complicada ya que había que conseguir, por un lado, mantener la atención de los destinatarios y, por otro lado, que terminaran de leer el email y no pasaran tres pueblos del rollo que les estaba metiendo.

Como chica lista encabezó su email comentando primero que trabaja como colaboradora para un periódico en la Comunidad Valenciana y más adelante explicaba que había decidido montar su propia empresa. Así fue fácil que leyeran todo el contenido del correo electrónico porque ese periódico es bien conocido. El problema fue que se pasó de lista y fue más allá. No es lo mismo trabajar en Castellón que hacerlo también en Valencia y Alicante. Total, que indicó que trabajaba en las tres ciudades (“en la Comunidad Valenciana”), cuando en la realidad no es la única periodista que colabora para ese periódico en esa CC.AA.

Esto se pone cada vez más emocionante porque ella sabía que no era la única periodista, es decir, que tenía una compañera en Alicante y otra en Valencia. De hecho, a una la conoce. ¿Qué pasó entonces? Pues que la lió parda. Todo el mundo que recibió ese correo se pensaba que sus respectivas colaboradoras se habían ido y que ella ocuparía su puesto, por lo tanto, las quitaron de su lista de contactos de medios de comunicación. Nadie se había dado cuenta de lo que pasaba hasta que transcurridos varios días una de ellas se percató de que no le llegaban notas de prensa de los hospitales y decidió preguntar a uno de ellos.

La respuesta que obtuvo fue la siguiente: “Pensábamos que ya no estabas trabajando porque una compañera tuya nos ha comentado en un email que ella es la colaboradora del periódico en la Comunidad Valenciana, entonces ahora le mando todo a su correo”. La respuesta de la afectada fue más veloz aún: “No, yo sigo trabajando en Valencia; mi compañera es SOLO de Castellón. Por favor, vuélveme a introducir  en tu lista de contactos”. La cara que se le quedó supongo que sería de pocos amigos y no es de extrañar. Encima, al poco tiempo, le llamó otra periodista de otro hospital y le comentó que si seguía siendo la colaboradora de Valencia…

Lo gracioso de todo esto es que los emails no dieron su fruto porque todo el mundo se quedó con la copla de “colaboradora en la Comunidad Valenciana” y no con “he montado una nueva agencia de información sanitaria”. La conclusión es clara: Hay que saber explicarse mejor porque si la mayoría de los receptores no pillaron correctamente el mensaje es porque el emisor no supo explicarse. Y se supone que es periodista, o sea, que algo de lo que estoy hablando seguro que le suena y se lo han machacado en la Universidad unas pocas veces. En fin, quizá es que ese día no fue a clase. Sea lo que fuere, los emails no sirvieron mas que para desconcertar a los destinatarios y, por suerte, se pudo arreglar volviendo a enviar correos poniendo a cada una en su sitio (y nunca mejor dicho).

Pero lo que todavía es más gracioso es que esta chica siga trabajando a pesar de lo acontecido y que no la hayan mandado a paseo por falsedad y engaño a sabiendas. Las otras colaboradoras denunciaron esta situación de “pisar el terreno” al subdirector del periódico e incluso le pusieron en copia del email que mandó su compañera para que viera que no era un simple despiste, sino que lo hizo con conocimiento de causa. Sin embargo, éste no pudo hacer nada por una simple preposición. A esta chica la preposición “en” le ha salvado el pellejo. No tiene el mismo significado “colaboradora en la Comunidad Valenciana” que decir “colaboradora de la Comunidad Valenciana”.  “En” denota en qué lugar, tiempo o modo se realiza lo expresado; y “de” denota posesión o dependencia.

Cualquiera de las tres colaboradoras de este periódico puede decir “colaboro en la Comunidad Valenciana” porque Valencia, Castellón y Alicante forman parte de esta CC.AA, es decir, están situadas geográficamente en el interior de la Comunidad Valenciana. Por el contrario, ninguna de las tres puede decir “colaboradora de la Comunidad Valenciana” porque indica posesión, cuando la Comunidad Valenciana no es toda suya informativamente hablando. Si así lo fuera, perfecto, se podría poner entonces la preposición “de”.

Resumiendo, me parece fenomenal que esta chica aproveche que trabaja de colaboradora para vender su empresa, pero que no líe al personal. Podría haber dicho sencillamente “colaboradora del periódico en Castellón o colaboradora en la Comunidad Valenciana (Castellón)” y no haberse echado tantas flores con Comunidad Valenciana. Realmente suena muy bien, da caché y parece que domina todo el mundo sanitario de esa Comunidad Autónoma, pero la realidad es que no es así.