Michelle marca tendencias

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Michelle Obama es el foco de atención de americanos y del resto del mundo, algo que no pasa en otros países. La primera dama estadounidense tiene un papel fundamental en la política, hasta el punto de que no pasa inadvertida en su vestuario, que causa furor entre muchas mujeres que quieren imitarla al precio que sea. El último ha sido un vestido de color amarillo anaranjado de 2.000 dólares que lució anoche mientras su marido pronunciaba su último discurso sobre el Estado de la Unión. Las palabras de Barack Obama las debieron escuchar sus más fieles seguidores, ya que los ojos estaban puestos en su mujer, cuyo atuendo se agotó en las tiendas on-line incluso antes de que terminase de hablar el mismísimo Presidente de los Estados Unidos, que se dice pronto.

Hay que ver cómo influyen los famosos en la vida de las personas. Algunos adolescentes pueden verse reflejados en un futbolista, otras tienen por ídolo a un cantante, a modelos televisivos u otras artistas. Si supieran los famosos qué responsabilidad tienen de cara a la sociedad, donde muchos no descansan hasta que consiguen ser como ellos…

Primero, colocan en el punto de mira un aspecto concreto a imitar de la vida de sus referentes, siendo el aspecto corporal lo que más seguidores arrastra: desde un peinado hasta una forma de vestir. Después, van a por ello con todas sus fuerzas e incluso muchos asumen la personalidad de la persona en cuestión, dejando de ser ellos mismos. Cuántas veces de paseo por la calle hemos visto a un grupo de niños jugar al fútbol y cada vez que marcan un gol entonan el famoso grito (Siiii) que Cristiano Ronaldo pronunció tras ganar el Balón de Oro.

Si estos jóvenes fueran un poco más allá se darían cuenta de que los deportistas son modelos a imitar no por lo físico, que es lo de menos, sino por lo que significa la práctica deportiva: disciplina, constancia, esfuerzo, competitividad, entrenamiento, superación, vida sana, sociabilidad, etc.

Volviendo a Michelle Obama, más allá de convertirse en un icono del estilo, fue una destacada estudiante, tuvo una exitosa carrera como abogada, siempre trata de estar con sus hijas a pesar de sus muchos compromisos y, a través de los años, se ha mostrado cercana a la gente con una faceta muy relajada y divertida. Aspectos de su vida perfectamente imitables, más allá de un sensacional vestuario.

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Doctrina Parot

En Estrasburgo se aburren y no solo se aburren, sino que están ciegos. Están incapacitados para ver una realidad muy concreta, la del terrorismo español. Como ninguno de estos jueces ha vivido el asesinato de alguien cercano, pues todo les da igual. Suele pasar. Como conmigo no va, pues me quito del medio. Aquí en vez de quitarse del medio se han dedicado a joder y a acaparar todas las portadas de los periódicos gracias a su brillante idea de dejar en la calle a la terrorista Inés del Río -por citar una, porque a este paso todos los terroristas van a quedar libres-. Y luego dicen que se estudiará caso por caso. Eso no se lo cree ni Dios. Estaba más que negociado gracias a otro héroe de España, Zapatero. No me vendas la moto, hombre, que ya soy bastante mayorcita como para chuparme el dedo.

El mundo al revés. ¿Y a esto le llaman justicia? Por esta regla de tres te entran ganas hasta de tomarte la justicia por tu mano, porque seguro que Estrasburgo te saca de la cárcel rápido y veloz. Precisamente, más rápida no puedo ser la justicia española para acatar las órdenes de Estrasburgo sin más miramientos. O sea, a ver si me entero, que si este tribunal nos dice que nos tiremos todos por un puente, no queda más cojones que irnos todos a pique, ¿no? Si Estrasburgo no entiende de ética, ni de justicia, ni de nada -porque están hechos unos tontos disfrazados preparados para la foto- creo que alguien del Gobierno de España o incluso el Rey tendría que hacer algo, ¿no? O en este asunto les faltan los huevos a los políticos o el sentido común, porque no se entiende por qué hay que obedecer ciegamente a Estrasburgo y por qué estamos atados de manos en algo que, a mi modo de ver, nos compete a los españoles y a nuestro Gobierno; primero, porque son terroristas de nuestro país y, segundo, porque han atentado en España y contra ciudadanos españoles.

La justicia es lenta para lo que quiere. Si es para sacar a una etarra de la cárcel tardan menos de 24 horas, aunque al restos de ciudadanos nos toque esperar largas colas en los juzgados.  Se ve que algunos tienen más privilegios que nosotros, es más me atrevería a decir que el día de mañana en el mundo vivirán los terroristas y en las cárceles los demás ciudadanos ya que será el único sitio donde podamos estar protegidos. Una pena pero estamos construyendo un mundo donde en un futuro no muy lejano no se podrá vivir. Y lo más llamativo es que todo es relativo. Da igual si matas a uno, a veintitrés o a cien personas y si tu condena en la cárcel es de 50, de 200 o de 3.000 años. No pasa nada, palmadita en la espalda, libertad absoluta, sigue matando si quieres porque seguro que eres reincidente y un pin para los demás. Qué mundo más justo, qué España más justa. Así da gusto, señoras y señores.

Carmen Cáceres Calle

Mujeres de políticos

Hace un par de días que aparecía (al menos en mi móvil) un whatsapp digno de archivar en todos los hogares españoles porque, según mis augurios, la realidad de nuestra política, por desgracia, seguirá siendo la misma. Y decía lo siguiente: “La mujer de Bárcenas no sabía nada, la mujer de Urdangarín no sabía nada, la mujer de Sepúlveda no sabía nada, la mujer de Julián Muñóz no sabía nada y la mía se entera de todo. Tiene cojones!”. La última en no enterarse de nada es nuestra ministra de Sanidad, Ana Mato. ¿No os parece mucha coincidencia? ¿Qué pasa, que se han puesto todas las mujeres de acuerdo para hacerse las locas? Parece que los españoles nos chupamos el dedo cuando vemos en todos los telediarios un caso de corrupción y otro, y otro y… Bueno, el político que esté libre que tire la primera piedra, ¿no? Pero aquí, lo tremendo, es la actitud de las mujeres de nuestros queridos políticos o ex-mujeres que, para el caso, es lo mismo porque durante la supuesta corrupción han seguido estando al lado de sus respectivas parejas, es más, me atrevería a añadir que con mucho gusto. Claro, cuando las cosas se ponen feas y están a punto de descubrirse todas las cartas qué pronto se huye. Solo una persona honrada se iría de al lado de un ladrón antes de que llegue la peste, que es una epidemia. Ahí lo dejo. Pero continuando con el tema que nos atañe, las mujeres son más listas que el hambre y no solo la de los políticos. ¿Pero cómo se puede tener tanta cara de decir que no sabían nada? ¿Cómo es posible tanto teatro? Ya estamos un poco asqueados de la vida política y de tanta tontería. Sobre todo de la falta de responsabilidad de todos ellos, porque no se libra ‘ni el tato’. Ana Mato se escuda en que “como no he hecho nada, no creo que haya lugar a ninguna dimisión”.  ¿Cómo que no ha hecho nada? Vale, supongamos que no haya participado de facto en algún delito, pero -en mi opinión- siendo su marido algo tendría que saber, aunque sea porque las mujeres tienen un sexto sentido. No me lo acabo de creer, no sé vosotros. En fin, lo único que me ha quedado claro es que para no enterarse de nada hay varias opciones, en función del caso de corrupción que nos ocupa: hacerse la gitana (Isabel Pantoja), hacerse la princesa (Cristina de Borbón) o hacerse la sueca (Ana Mato). Ya les veía yo parecido.

La Junta deja de pagar

Abres el periódico cada mañana y no hay día que no leas esta noticia: La Junta deja de pagar; el impago de la Junta de Andalucía; desde el pasado mes de octubre la Junta dejó de abonarles; la Junta no paga a los letrados; la Junta no paga a los colegios; y la última: la Junta ha dejado de pagar el catering de una residencia de ancianos de Bellavista (Sevilla). La Junta está pasando por los peores momentos de su historia (si es que no ha estado así siempre) y los titulares se están cebando con ella. Pero no veo ningún artículo que haga referencia a ¿qué pasa cuando la Junta no puede hacer frente a sus deudas? ¿Quién se encarga? ¿Se encargará algún ente público o privado o el Gobierno de España? ¿Habrá que sentarse a esperar a que reciban ese dinero de un alma caritativa? Los ciudadanos tienen derecho a saber y a estar informados. ¿Qué va a pasar a corto y a largo plazo? ¿Qué otras opciones hay (si las hay)? ¿Qué podemos hacer? Esto de las deudas es una cadena. Tú no me pagas y yo no puedo pagar, con lo cual, los servicios dejan de prestarse y puede que quizá acaben desapareciendo puestos de trabajo. No es ninguna tontería que la Junta no pueda pagar. Este negocio llamado Junta de Andalucía es lo menos rentable que he visto nunca, ni lo será por mucho que salgamos de esta crisis económica. Pero la rabia es que no es rentable, pero tampoco cierra (como cualquier negocio). Estará endeudada siempre, en época de bonanza y en época de apretarse el cinturón. Es más, tienen una forma de apretarse el cinturón un tanto curiosa: siguen poniendo en marcha proyectos cero rentables y no cierran aquéllos que tampoco sirven. ¿Pero quién gestiona el dinero allí dentro? Como esté en manos de los políticos o de los enchufados (que es lo más probable), apaga y vámonos. Esperemos que los impuestos de los ciudadanos se apiaden de la Junta (aunque no serán suficientes) o que el Gobierno Central haga algo, aunque sigo pensando que el problema no radica en que el dinero no llegue, sino dónde lo meten, dónde lo invierten y, en definitiva, dónde está. Ya que estamos constantemente hablando del caso Bárcenas, no está de más preguntarnos si los políticos andaluces tienen las manos muy largas y los bolsillos demasiado grandes.

No vengas a Sevilla

¿Pero qué está pasando en Sevilla? Hay un conjunto de sevillanos que, últimamente, se están dedicando a cerrar las puertas de la ciudad de Sevilla en las narices de algunos políticos para así impedirles la entrada. Ya pasó con el ministro Wert, que logró entrar, pero le sirvió de poco porque interrumpieron su discurso. No vengas a Sevilla. No te queremos. No nos representas. Vete de aquí. ¿Pero esto qué es? ¿Desde cuándo los sevillanos hemos sido así? ¿Desde cuándo esta ciudad ha perdido esa acogida tan característica que hemos tenido desde que Sevilla es Sevilla? Parece mentira que un grupo de veinte personas, o las que sean, sean capaces de salirse con la suya. Y aquí me da igual el político que venga y del partido que sea. No es normal esa falta de respeto, ese irrumpir en un lugar o estar en él y empezar a armar un griterío o a sacar unas pancartas clamando por sus derechos o deberes. Pues uno de nuestros deberes como ciudadanos de un mundo civilizado -que todavía sigue siendo civilizado, aunque cada vez menos- es el de respetarnos unos a otros. Parece mentira que una persona no pueda venir a Sevilla porque hay gente que no le quiere escuchar o que está en contra. Pues que se aguanten. En la vida uno se cruza con gente que no es de su agrado y muchas veces tiene que escuchar al profesor pesado de turno, a la vecina coñazo del tercero o incluso a su propia madre echándole una regañá. Y eso es lo que hay. Si no te agrada el mundo prueba la vida en Marte, pero el mundo es así, y no tiene sentido matarnos unos a otros por ser diferentes. ¿Dónde está tu tolerancia? ¿Dónde está tu respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias? Otro que no puede venir a Sevilla es el expresidente Aznar, que ha tenido que aplazar su cita por culpa de una cuenta en twitter que promovía boicotear la presentación de sus memorias con el hashtag #RecibeAznar. Vergüenza de Sevilla y de que estos sevillanos enturbien nuestra innata simpatía y hospitalidad. ¿Hasta dónde vamos a llegar? Ellos a mí no me representan.

Dar la cara

En España, quien hable dando la cara, tiene las de perder. Si algo impera en este país es el miedo: el miedo a llevar la contraria a aquéllos que no piensan como tú vaya a ser que te dejen de lado, te hagan la vida imposible o, llegando a extremos, te echen del trabajo. ¿Pero cómo es posible que no se pueda decir lo que uno piensa con total y absoluto respeto hacia los demás? La gente opta por callarse y esa actitud es de cobardes porque callándose no se arreglan las cosas, ni se cambia un país, ni se mejora lo que sea necesario mejorar. Si estás en desacuerdo con una política social, económica, sanitaria, o con lo que sea, quedarse de brazos cruzados es un síntoma claro de que todo te da igual. Y, precisamente, ése es el perfil de persona que menos necesita este país. “Borregos no, gracias”. Si eres uno de ellos, que hace lo que otros hacen -incluso cuando te parezca mal-, tienes un grave problema de personalidad y de cobardía. Pero eso se arregla fácil: “No te calles, da la cara”.

El pasotismo, el individualismo y la pasividad de nuestra sociedad no traen nada bueno. Sin embargo, por fin estamos empezando a reaccionar saliendo a la calle, aunque haya sido fruto del malestar generado por las decisiones políticas tomadas de un tiempo a esta parte. En el fondo, a nadie le gusta que le manden, que le digan qué tiene que hacer y menos aún, que invadan su terreno profesional (lo que hasta entonces había sido intocable).  Aquí peligran todos, hasta los funcionarios. Si algo tiene esta crisis es que está sirviendo para remover todo, un todo que tendrá que volver a su cauce después de cambiar algunas cosas (porque de lo contrario no estaríamos en crisis, si no es porque algo fallaba). Hasta que las aguas no vuelvan a su cauce, la gente seguirá protestando y defendiendo su territorio a capa y espada.

Los españoles, en su conjunto, están dando la cara. Lo podemos ver en los medios de comunicación en el caso de los sanitarios públicos madrileños que han alzado la voz en protesta, al igual que los abogados lo hicieron cuando salió el tema de la ley de tasas judiciales. ¿Os habéis fijado en lo fácil que resulta quejarse cuando uno está amparado por un grupo social? De alguna forma se podría decir que la pertenencia a un grupo te salva el pellejo. Así cualquiera da la cara porque, realmente, no se da; sin embargo, se cuentan con los dedos de las manos los que dan la cara en solitario, que es lo que verdaderamente tiene mérito.

¿Cómo es posible que algunas personas asqueadas de vivir en sus propias carnes situaciones injustas no se atreven a darse a conocer, sino que se esconden en un grupo? Uno de ellos es el colectivo de los médicos internos residentes andaluces. Manuel Fernández Zurbarán ha sido la voz cantante de este grupo, pero fuera de él, nadie quería dar su nombre y apellidos. Si os estáis manifestando, ¿qué problema hay en saber quiénes sois? Pues algo aparentemente nimio les puede generar un problema porque si son reconocidos, quizá sus jefes o cargos superiores tomen medidas concretas hacia esas personas, aunque en ese mismo hospital se estén manifestando veinte más. “No haber dado la cara”, le dirían. ¡Pues claro que hay que dar la cara! Lo cierto es que muchos se juegan su puesto de trabajo y es una pena que en este país “democrático”, en el fondo algunas personas estén coaccionadas por un determinado partido o manda más y o te callas o sales de aquí deprisa y corriendo porque no interesa tener a alguien que piensa contrario al “sistema”. Esto mismo ha ocurrido con algunos tutores del Hospital Virgen del Rocío. A ellos no les echaron, sino que quisieron dimitir porque no estaban de acuerdo con las políticas de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía. Ahora, según fuentes del hospital, la consejera ha colocado a dedo a tutores simpatizantes y ya está, un problema menos.

Hoy leía una noticia que decía que el periodismo argentino está en peligro porque la señora Kirchner no puede soportar que el Grupo Clarín le lleve la contraria y saque noticias que desprestigian a su Gobierno. Pues el periodismo está precisamente para no casarse con nadie y tampoco callarse. Kirchner ya se está encargando de ponerles un bozal a los periodistas -conociéndola incluso hasta es capaz de meterlos en la cárcel con la escusa perfecta- y de transformar el periódico en uno simpatizante con su Gobierno. Una desgracia para su país, que solo conocerá una visión de la realidad y en el que cada vez habrá menos libertad de expresión. Menuda injusticia. No se puede acallar al Periodismo porque si algunos periodistas se hubieran callado, el caso Watergate nunca hubiera existido, al igual que tampoco hubiera visto la luz las cuentas suizas de Artur Más, por poner un ejemplo cercano. Y todo gracias a personas que han dado la cara. Pues si esas masas de españoles agrupados en colectivos dieran la cara, hablaríamos del triunfo de cada una de esas personas frente a cualquier tipo de poder. Algo que merece la pena si estamos en una verdadera democracia, donde hay un poder político y un pueblo formado por personas, no hay que olvidarlo.

Endogamia

La endogamia es una actitud social de rechazo a la incorporación de miembros ajenos al propio grupo o institución. Por suerte o por desgracia, dependiendo del prisma por donde se mire, la mayoría de los sevillanos somos así. Lógicamente, habrá de todo pero, por lo general, Sevilla es una ciudad muy “echá pa’ lante”, pero muy suya. Esto tiene tanto su parte positiva como su parte negativa. La positiva es que sacamos las uñas y los dientes para defender lo nuestro, nuestras raíces, nuestras costumbres, por ejemplo, las procesiones, la feria de Abril, la historia de nuestra ciudad; y a ver quién tiene narices de quitarnos algo, de cambiar lo más mínimo o de criticar a esta ciudad porque, directamente, te la estás jugando. Si no, que se lo pregunten a los políticos. Todavía recuerdo la época en que saltó a debate en la opinión pública el tema de los crucifijos en las aulas y el Señor Alcalde -ya que estaba en boca de todos quitar a Dios del medio-, hizo ademán de plantear eliminar las procesiones de esta ciudad. Vamos, casi le crucifican. ¿A quién se le ocurre? ¿Quién es el alcalde para eliminar siglos de historia de esta ciudad? Tiene que ser realmente difícil gobernar Sevilla porque la gente, si algo tiene, es que no se calla. Cada vez que se va a modificar algo en la ciudad, por muy pequeño que sea, los sevillanos siempre tienen algo que decir. Si no les gusta, se echan al cuello de más de uno, y si están en contra, mueven Roma con Santiago y todo lo que haga falta para salirse con la suya. Mucho ánimo, Zoido, porque hay que estar metido de lleno y hasta el fondo en esta ciudad, vibrar con lo que vibramos y sentir con lo que sentimos para no fastidiarla. La parte negativa es que estamos tan encerrados en “lo nuestro” que cuando viene alguien de fuera a vivir a Sevilla, entre otras cosas, las pasa canutas, porque está más perdido que el barco de vapor; y no precisamente por el acento, sino porque siempre salimos por la tangente. No hay quien nos pille. En algunas ocasiones, he escuchado que a los sevillanos no se nos puede hablar de frente porque nos sienta fatal; es más, al minuto uno o te dejamos con la conversación en la boca mandándote a paseo, o te tachamos de borde. ¡Ojo! Y como un sevillano te encasille, prepárate para hacer las maletas y emigrar porque la voz corre como la pólvora (exagerando un poco). Se nos tiene que hablar con mano izquierda y con rodeos. De hecho, resulta llamativo cómo cuando alguien del norte de España conoce a un andaluz, al final siempre acaba concluyendo lo mismo: “Eres muy divertido, simpático, extrovertido y mil adjetivos más, pero en el fondo no te conozco, no sé quién eres, no sé cómo piensas”. En fin, como ya dije antes: no todos somos así. Somos un poco cerrados de mente para lo que no conocemos, por la sencilla razón de que no nos fiamos. Algo comprensible pero, al final, si uno no se abre, pues no está dispuesto a conocer y así nos podemos llevar toda la vida, como una pescadilla que se muerde la cola. Esa actitud de rechazar que alguien forme parte de tu grupo o institución puede reflejarse en dos ejemplos: dentro de tu grupo de amigos y en una empresa. Las pandillas en Sevilla normalmente están cerradas, es decir, siempre nos rodeamos de los mismos, de gente con la que tenemos algo en común: ser de la misma ciudad, estudiar lo mismo, tener unas ideas parecidas o llevar el mismo estilo de vida. No hay nada de malo en eso, todo lo contrario, uno tiene que ser amigo de sus amigos pero, el hecho de abrirnos a gente distinta de nosotros (sea de Sevilla o no) nos da la oportunidad de conocer a gente diferente, de ampliar horizontes, de aprender cosas nuevas, en definitiva, de ir más allá de lo conocido para descubrir nuevos paraísos intelectuales, profesionales, humanos y espirituales. Lo mismo en el caso de una empresa. Me llamó la atención cuando coincidí en una comida con el rector de la Universidad de Loyola, Gabriel Pérez Alcalá, que decía que el gran problema de la Universidad de Sevilla era la endogamia. Comentaba que ellos, actualmente, se encontraban contratando a personal docente para incorporarlos al próximo curso 2013 (año en el que comenzaría su andadura esta Universidad) y que optarían por ver los currículo más interesantes, sin importarles que fueran o no nacidos en Sevilla. Vino a decir que si tienes un currículum de un profesor formado en Harvard y al lado otro de uno formado en Sevilla, pues nos quedamos con el de Harvard, por la sencilla razón de que está más y mejor preparado que el otro, y lo que buscamos en nuestra Universidad es la calidad docente. A un sevillano lo contrataría siempre y cuando esté muy bien preparado, formado y con un currículum que destaque. Por ser sevillano no le vamos a contratar, porque ya estamos cansados de los enchufes. Muchas veces pienso, ahora que estamos en tiempos de crisis, que algunos de los que entregan currículos (no solo los jóvenes) están más preparados que muchos de los que están dentro de las empresas, pero como el currículum se lo entregas a una persona, cuando ésta le eche un ojo (si se da el caso), inmediatamente lo tira a la papelera, vaya a ser que le quites el puesto o entres en la empresa, le hagas la competencia y destaques más. Y esto es así. Aquí se funciona mucho por enchufe y lo de menos es que estés preparado para el puesto en cuestión; o al menos, son pocas las empresas en Sevilla que valoran que estés cualificado.

Los MIR andaluces dan cada vez más recibiendo cada vez menos

La huelga indefinida de los médicos residentes andaluces continúa y según los últimos datos del Sindicato Médico Andaluz, la secunda un 60 por ciento de los 4.500 residentes que hay en Andalucía; sin embargo, la Consejería de Sanidad andaluza la cifra en el 44,7 por ciento. La última actuación de los MIR ha sido encerrarse durante un fin de semana en la sede del Colegio de Médicos de Sevilla, reunidos en Asamblea, para continuar con sus reuniones de trabajo y determinar sus acciones para semanas posteriores, así como las actividades que llevarán a cabo en el espacio público de las distintas ciudades andaluzas. Por el momento han mantenido reuniones con José Chamizo, Defensor del Pueblo Andaluz; Jesús Aguirre, portavoz del PP en la Comisión de Sanidad del Senado, y con una diputada andaluza de IU. Por otra parte, se han movilizado en la estación de trenes de Sevilla-Santa Justa, a las puertas del Palacio de San Telmo y del Parlamento de Sevilla.

La consejera de Salud y Bienestar Social de Andalucía, María Jesús Montero, ha puesto de manifiesto que el Gobierno andaluz está preocupado por esta situación y ocupado en que se solucione y ha afirmado que es el PP la génesis de este problema porque “está llevando a que en Andalucía tengamos que practicar una política de ajuste” como consecuencia de las 37,5 horas. “El Grupo Popular está avocando a que las comunidades autónomas tengan que despedir a profesionales sanitarios y reducirles los contratos eventuales”. Asimismo, en su última comparecencia ha trasladado a los residentes que “la voluntad de diálogo es inequívoca y que podemos dialogar”, recordándoles que no pueden sentarse tranquilamente si hay una convocatoria de huelga indefinida, sin que se haya producido previamente una mesa de negociación y de diálogo. La consejera está convencida de que hay puntos suficientes para acercar una posición que va a favorecer a este colectivo y que “en una mesa de diálogo llegaremos a buen puerto y mejoraremos retribuciones, calidad y formación de nuestro sistema de especialistas internos residentes”.

Vicente Matas, tesorero del Sindicato Médico de Ganada (SMG), explica la situación de los MIR andaluces, tachando estos recortes de “duros y discriminatorios”. Este año las retribuciones son las mismas que en 2011 porque los sueldos se han congelado, pero el Gobierno les ha suprimido la paga extra de diciembre de 2012. El Centro de estudios del SMG ha aportado algunos datos al respecto. El recorte del 10 por ciento en la Atención Continuada-Guardias (por la Junta de Andalucía) en el caso de los residentes que realicen una media de 100 horas al mes, supone para un MIR de primer año una pérdida bruta de 1.431 euros/año y para uno de cuarto y quinto año de 2.053,5 euros/año.

Suma y sigue

Los residentes andaluces con los recortes en las guardias quedan a la cola de España, pero aún hay más. El Decreto-Ley 1/2012 de la Junta incrementa la jornada laboral hasta las 37,5 horas semanales  y, a pesar de que los residentes en más del 87 por ciento de los casos dedican más de cinco horas semanales a la formación fuera del horario laboral, el SAS no valora este tiempo que dedican a formación, no les permite completar la jornada ordinaria dedicando más tiempo y, finalmente, les está quitando de las nóminas 10 horas o más de atención continuada (guardia). Esta nueva pérdida retributiva supone para el residente de primer año 1.231,20 euros/año y para los de cuarto y quinto año 1.766,88 euros/año.

También han sufrido una disminución importante en el número de horas de guardia que realizan al mes, perdiendo como mínimo una guardia al mes, lo que se traduce en unas 20 horas menos de media. En resumen, los MIR andaluces han sufrido una pérdida de poder adquisitivo de entre el 22 por ciento hasta más del 37 por ciento según año de residencia y guardias realizadas. Vista esta situación, no es de extrañar que hayan dicho “basta” mucho antes que en otras regiones.

En opinión de Manuel Fernández Zurbarán, portavoz de los residentes, los MIR andaluces no nos oponemos al aumento de la jornada laboral a 37,5 horas semanales, es el SAS el que nos impide trabajar dichas horas aumentadas sin cobrar un euro más, siendo un nuevo recorte en forma de bajada encubierta e ilegal del sueldo. “Como no se nos puede quitar del sueldo base, nos lo quieren robar de las horas de guardia”. Debido a los recortes, nuestra formación y la futura atención se verá afectada.

Juegan con nuestra formación

Algunos residentes han escrito cartas de protesta dirigidas a la consejera. En una de ellas,  Ana Marchal, residente de cuarto año de Urología del Hospital de Puerto Real de Cádiz, dice que “Montero sigue en sus mundos de Yupi” y le aconseja que antes de hablar se informe. “¿A qué están jugando con nuestra sanidad y con nuestra formación?, ¿cómo puede decir que todo lo que se está liando es por el Gobierno Central?”, le reprocha. “No somos vagos que nos alimentamos del SAS. Accedemos mediante oposición a una plaza, que no es fija -ha subrayado-, es para cuatro o cinco años de formación, tras la cual, nos dan una patada y de nuevo a buscar trabajo”. Esta residente no entiende a dónde están llevando el SSPA que siempre ha sido bandera de los andaluces y le pide a Montero que prime el derecho fundamental a la salud, a la formación, al buen trabajo y que les deje luchar por los pacientes.

Según los MIR, el SAS y la Junta de Andalucía no paran de mentir, tergiversando y ocultando lo que realmente está pasando. Fabián Poletti, residente de cuarto año en cirugía ortopédica y traumatología en Sevilla, después de leer las declaraciones de la Consejera y de los representantes de la Junta, se siente indignado, ofendido, dolido y afectado. “Ante todo una gravísima falta de respeto hacia los profesionales del Sistema Público de Andalucía que dan cada vez más  recibiendo cada vez menos”. Sobre todo, le parece una actitud cobarde, una falta de ética y moral y una burla hacia la población general, mintiendo abiertamente y sin tapujos, sin importarles el daño enorme que se está haciendo. “Cómo se puede ser tan caradura”.

Tutores y adjuntos asqueados con esta situación

Desde que los MIR andaluces se pusieron de huelga, la carga laboral recae sobre los médicos adjuntos y la labor asistencial ya no está repartida. “Estamos bastante cansados del trabajo diario y de las guardias”, admite Eduardo Quiroga, médico adjunto y jefe de Oncología Pediátrica del Hospital Universitario Virgen del Rocío. Si esta situación se prolonga, “hemos propuesto en varias asambleas unirnos a la huelga de los MIR, haciendo una huelga indefinida de adjuntos (huelga a la que ya han dicho que sí los adjuntos de Málaga y que está prevista para el 10 de diciembre)”. Asimismo, reconoce que un hospital no puede quedarse sin médicos especialistas porque dentro de tres años no habrá los suficientes para atender a la población. “Si las condiciones en Andalucía no son buenas a la hora de elegir plaza, algunos médicos cuando aprueben el examen MIR y la oposición elegirán otras comunidades con mejores condiciones”.

Si en los hospitales el ambiente está tenso por la ausencia de los MIR, los centros de salud tampoco pasan por sus mejores momentos. En concreto, los de Sevilla llevan varios años solo con el personal de plantilla, sin sustitutos. A falta de sustitutos, los MIR cumplían su función, pero ahora con la huelga de los residentes “nosotros tenemos que repartirnos el trabajo, con menos tiempo por paciente y menos calidad en la atención”, afirma José Manuel Cabrera, tutor de médicos residentes en el centro de salud de Pino Montano, Área Macarena. Es tal la situación que el cien por cien de los tutores del Área Macarena han firmado una carta donde se niegan a aceptar residentes de primer año a partir de 2013 porque creen que los centros de salud de Sevilla carecen de las condiciones necesarias para una docencia de calidad.

No hay que olvidar que durante el verano los tutores de MIR del Hospital Infantil Virgen del Rocío, de Sevilla, en concreto los pediatras, cirujanos pediátricos y anestesistas, dimitieron de su cargo alegando estar en contra de los recortes realizados por la Junta. Solicitaban más tiempo para llevar a cabo la tutorización, ya que “la jornada laboral está más que ocupada por la asistencia a los pacientes”, por lo tanto, tienen que utilizar un tiempo fuera del horario laboral. Una labor que tampoco está remunerada.

Nadie sabe cómo acabará esto, pero ambos especialistas están convencidos de que hay que preservar el sistema MIR, que está en peligro porque lo está la sanidad pública y que esta huelga tendrá repercusión a medio plazo en las futuras decisiones políticas. Los médicos residentes andaluces están luchando por sus derechos con valentía “y ojalá otros MIR de otras ciudades españolas sigan su ejemplo”, concluyen.

Viejilandia

¡Viva España! ¡Vivan los ancianos de este país! ¡Vivan los niños! ¡Ups! Perdón! Que no hay niños. Se me olvidaba.

Esta España mía y esta España nuestra se está yendo a pique. Ni economía, ni fantasmadas; algo aún más grave: la natalidad, señoras y señores. Mundialmente nos conocerán como viejilandia. ¡Bienvenidos a viejilandia! Tendremos hasta una canción de bienvenida parecida a la llegada de Shrek a Duloc. Música maestro: “Viejilandia es un lugar feliz (…)”. Patético.

Algo tenemos que hacer los jóvenes. Éste, sin duda, es nuestro siglo, cada día lo veo más claro. La situación actual de España nos abofetea por todos lados pero saldremos, es más, seremos los jóvenes los que cambiemos este país y los que acabemos con estas cifras. Urgen matrimonios estables, familias numerosas, superar la parejita niño-niña. Según el Instituto Nacional de Estadística, España contará en 2022 con 45 millones de habitantes y prevé que en el próximo medio siglo el 37% de los habitantes sean mayores de 64 años.

Si quieres que tu país no vaya a peor, irá a peor, y más en España porque dentro de cuarenta años habrá desaparecido la décima parte de la población, una situación que comenzará a notarse en 2018, año en el que ya habrá más defunciones que nacimientos. Esto sí que es grande. ¿Más defunciones que nacimientos? Nos estamos cargando el curso natural de la vida. Sin nacimientos no hay sociedad. A ver si el fin del mundo va a llegar por nuestras propias manos. Esto ya sería lo último.

Pero era de esperar, todo hay que decirlo. Hoy en día hay tantas trabas que es imposible, bueno, solo es posible para el que cree, para el que quiere y se lanza a la aventura de formar una familia hecha y derecha. Que si el preservativo, la píldora, el sexo sin vida, bye bye al cheque bebé. A esto súmale el paro y la inestabilidad laboral para labrarte tu propio futuro, la escasez de ayudas a las familias numerosas. Así no, mis queridos políticos. Y digo “queridos” porque sois tan poca cosa (humanamente hablando) que gracias a vuestras meteduras de pata puedo decir que os estoy cogiendo hasta cariño de todo lo que rezo por vosotros, porque falta os hace.

Lo dicho, que a mí no me dan miedo estas cifras, que no. Ni me echo a temblar, que no. Al revés, me reafirmo más en mi afán de cambiar el mundo y de parecerme a mis abuelos y a los mayorcísimos de este país que son un ejemplo a seguir, teniendo hijos al por mayor en tiempos donde no había un duro. Aunque nadie nos ayude en este país, no os preocupéis, que ya tendremos ayuda de la que vale. Esta pirámide poblacional la cambiaremos.

¿Dónde está tu humanidad, España?

Bienvenidos a España: CRISIS=PARO=PROBLEMAS ECONÓMICOS=ENDEUDARSE CON LOS BANCOS=DESAHUCIOS

A pesar de esta cruda realidad, parece que hay luz al final del túnel. Nuestros políticos están empezando a hacer algo. ¡Por fin! Ya era hora de que PSOE y PP se pusieran de acuerdo para intentar echar un cable a la humanidad y no solo mirar a sus propios intereses políticos. Por cierto, mi enhorabuena por haberos quitado las anteojeras que os impedía ver esta realidad que os rodeaba. ¿Sabíais que tenemos una leyes de retrasados mentales en este país o es que a raíz de las cosas que están pasando estáis cayendo en la cuenta? Os faltó poco tiempo desde la noticia del suicidio de Amaia Egaña en Barakaldo para poneros las pilas y evitar una oleada de muertes. Como española os tengo que decir que cada vez estoy empezando a aborrecer más la palabra España porque ni orgullo, ni narices. No puede haber tanta gente inútil junta y con dos dedos de frente. Es que no lo entiendo: no entiendo a los gestores de este país, a nuestros gobernantes, tantas injusticias y tantos intereses en todo menos en servir a la sociedad y a nuestro país.

Dejando a un lado el desencanto que supongo que compartirán muchos españoles, ¿os parece normal que las personas se queden en la calle por no poder pagar? A mí me parece una barbaridad, qué queréis que os diga. ¿Cómo podemos dejar en pleno siglo XXI a la gente tirada cual basura en las calles y sacarlos de sus casas casi a punta de pistola? Otros países hacen el pino puente con las orejas para evitar esas situaciones e incluso facilitan un hogar de acogida (como Alemania). Coged papel y boli, por favor, porque esto merece ser imitado y no que se imiten bazofias como Gran Hermano. Si es que cuando digo que España está repleta de gente inepta es por algo…

El castigo de los bancos a los españoles y a algunas familias que lo están pasando mal en estos tiempos es desproporcionado. Algunos tienen una hipoteca de por vida que poco a poco la van pagando pero, de repente, surge el problema del paro y de no poder hacer frente a las deudas. Para más inri, hay hijos de por medio que tienen la mala costumbre de comer todos los días y de ir al colegio y la madre pues también en paro. Si han estado pagando durante estos años, no se puede tener tan mala idea de “como ahora no me pagas te desahucio”. Pero a ver, ¿los bancos son un ente abstracto que solo entiende de billetes o hay personas detrás de ellos? Es que muchas veces tengo la sensación de que en este bendito país estamos hablando con máquinas. Y luego están los policías que solo acatan las órdenes. Pensad por un momento si os gustaría que hicieran lo mismo con vosotros. Pararos a pensar, porque es muy necesario.

¿Dónde está la humanidad de la gente? ¿La gente es humana o es que estamos rodeados de extraterrestres? Creo que es lo que falta en este país. Parece mentira que me tenga que parar a recordar lo que somos. Somos seres humanos, vivimos en sociedad, tenemos cabeza para pensar, alma y corazón. A ver si me entero, ¿estamos aquí en la tierra para destruirnos unos a otros o estamos tal vez para ayudarnos en los momentos difíciles? Oye, que si no fuera por Cáritas habría miles de familias pasando hambre. Criticad si queréis, pero hay mucha gente pasando necesidad y que no tiene ni lo básico para vivir; y que yo sepa hay tres bienes de primera necesidad: alimentación, vestido y vivienda. Pues espero que los políticos y todos los que tengan el poder para hacer algo actúen en consecuencia, aunque sea para velar por lo más básico.