Cuando el saber nos hace peores personas

Soy de la opinión de que algunos avances médicos mejor que no se hubieran producido. Antaño, cuando la medicina era más precaria y no había tantos conocimientos científicos, una mujer embarazada paría a los nueve meses y si el niño venía con un problema los padres se enteraban in situ, por no decir que la madre hasta podía perder la vida durante el parto. Ahora, se ha avanzado de tal manera que no sólo podemos saber cuán saludable viene el niño, sino que en un futuro más cercano que lejano podremos elegir el niño a la carta, como el color de los ojos o de pelo. Cómo ha cambiado la cosa.

Y seguimos creyendo que el saber lleva implícito una mejora en la persona y de ésta para con los otros, cuando en ocasiones no es así. Podemos aprender también para actuar de manera inadecuada. Cuántas futuras madres deciden hoy en día interrumpir su embarazo porque el niño viene con algún problema de salud y no aceptan tener un hijo en esas condiciones. Los médicos poseen la última tecnología y gozan de estudios más precisos que no siempre dan con la tecla exacta, porque en medicina 2+2 no siempre es 4.

El mundo nos vende tener hijos perfectos y las madres soñamos con crear un hijo ideal de la muerte. Muerte, por otra parte, que sufren algunos pequeños por no cumplir con esos estándares de calidad que reclama esta sociedad.

Por tanto, ¿ha servido de algo que la medicina haya avanzado tanto en el tema del embarazo? Que cada cual saque sus conclusiones, porque la mía es clara: los futuros padres (esos que llenan las consultas de ginecología) no son más felices que aquellos padres de antaño que tenían menos conocimiento de todo –sin conocer siquiera si la criatura esperada era niño o niña-, por no decir que eran cuasi analfabetos. Porque la felicidad no está en el saber; está en el ser, en nosotros mismos.

Actualmente, la información se ha convertido en un sin vivir, por eso defiendo que lo que tenga que ser, será. La única puerta que ha abierto que los futuros padres estén más y mejor informados durante el embarazo es la opción de interrumpir o no el embarazo. Por otra parte, se ha perdido la ilusión de la espera de un hijo –sea como sea y venga cuando venga-, porque lo queremos todo para ayer. Demasiado adelanto de acontecimientos.

La precipitada OMS

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Me cuesta creer que un organismo como la Organización Mundial de la Salud cometa errores de tanto calibre con relativa frecuencia. En esta ocasión, me refiero a declarar el fin de la epidemia de ébola en África Occidental y que en menos de 24 horas se registre un caso mortal atribuido a ese virus en Sierra Leona, lo que ha ocasionado la puesta en cuarentena de 109 personas, 28 de ellas catalogadas de alto riesgo tras entrar en contacto con la joven fallecida.

¿Qué les ocurre? ¿Acaso no cuentan con las suficientes fuentes de información sobre el terreno como para cerciorarse de que la noticia que van a lanzar a nivel global es la correcta? ¿O puede que al tratarse de una organización tan grande la comunicación interna brille por su ausencia? ¿Será quizá que se transmiten entre ellos un mismo mensaje que acaba llegando al último de la cadena totalmente tergiversado?

Sea lo que fuere, tienen un problema gordo de comunicación, no sé si interna pero externa se ve que muy y mucho. ¿Recordáis que hace meses también alarmaron a los consumidores con un informe propio según el cual la carne procesada es cancerígena y la carne roja “probablemente también”? Lo que está claro es que esta organización no vela por nuestra salud porque lo extraño es que con estas noticias a más de uno no le haya dado ya un infarto de miocardio.

Si lo puedes hacer mal, hazlo peor. Ése parece ser el lema de la OMS. He llegado a pensar en que su estrategia no es casual, sino que está bien meditada y responde a las ansias de llamar la atención, donde da igual cómo se publican las noticias, en qué momento, con qué titular y a quiénes afecte. Están dispuestos incluso a dar la cara si algunos de sus temas que están en el candelero mundial se les va de las manos, simplemente empleando un lenguaje más moderado, preciso y medido.

Estas pequeñas desgracias en las que la OMS se ve envuelta hacen pensar que dicho organismo carece de rigor, algo muy peligroso porque de tanto repetir “que viene el lobo” y éste no acude, al final cuando sea verdad nadie les va a creer. Por no decir que las prohibiciones no gustan un pelo. “¿Me dices que no consuma carne procesada y carne roja? No sólo lo voy a hacer, sino que me daré un banquete en toda regla”. Así fue cómo reaccionaron muchos ante tanto alarmismo carente de sentido común, apiadándose de las carnes y saliendo en su defensa.

El caso del ébola es ya desesperante. Después de provocar muertes en África y algunos casos también en Europa y América, esta organización se dedica a dar esperanzas de que se está a salvo, y nunca más lejos de la realidad. No se puede bajar la guardia y menos en una enfermedad contagiosa. Hay que estar alerta hasta que exista el 100% de certeza de que no queda ni rastro del virus. Y si ese porcentaje es ficticio, por lo menos asegurarse de que las recientes muertes en África Occidental no guardan relación alguna, para así poder entonar de una vez para siempre: Bye bye ébola.

El cribado del cáncer

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Cribar es realizar un examen médico a un conjunto de personas para detectar una determinada enfermedad y descartar otras, según la RAE. Ahondando más en este término he hallado otra definición que dice lo siguiente: Uso periódico de determinadas exploraciones o pruebas en personas que no tienen síntomas de cáncer, pero que tienen alto riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer. Pues bien, el cribado del cáncer ha ofrecido expectativas de una detección más precoz, al menos así nos lo han vendido desde la comunidad científica y, de hecho, con frecuencia conduce a mayores tasas de curación. A simple vista parece que resulta beneficioso. Pues bien, ahora, un artículo que publica la revista ‘British Medical Journal’ recoge que el cribado del cáncer no ha demostrado que salva vidas.

Acto seguido cabe preguntarse: ¿Los profesionales sanitarios realizan más pruebas de las que debieran? ¿Realmente las biopsias de próstata reducen las muertes por cáncer de próstata? ¿Pueden las mamografías reducir las muertes por cáncer de mama? ¿O acaso estamos rayando el límite de sus beneficios para con los pacientes? Hay que estar bastante seguros para que los afectados puedan tomar una decisión informada. Imagino que, como todo, la detección precoz del cáncer también tiene sus limitaciones y hay que conocerlas. El tiempo lo dirá, de momento es preciso mejorar los niveles de evidencia científica. Sin duda, un primer paso es ya haberse cuestionado si se salvan vidas.

En mi opinión, hay pruebas innecesarias, dolorosas e invasivas. La medicina tiene que seguir evolucionando e innovando en pro de los pacientes. Está claro que un médico hace todo lo que está de su mano, pero antes debería preguntarse si esa acción es necesaria para ese paciente en concreto. Las masificaciones no son buenas, y menos en medicina. Habrá que intentar acertar en quiénes, de verdad, necesitan una biopsia o una mamografía. En ello está la medicina personalizada.

Instituciones saludables

España goza de instituciones saludables. Hablo de aquéllas que cuentan con un equipo de cabezas pensantes, con ideas brillantes y que ponen en marcha iniciativas en el campo de la salud para quitarse el sombrero, como son las tecnologías wearables. El otro día entrevisté a la responsable de una institución que ha abanderado un proyecto de salud digital. Todo fue bien hasta que, para mi sorpresa, cuando estoy redactando el artículo me llega un correo electrónico a la bandeja de entrada pidiéndome, por favor, que no la citara en el artículo y que tampoco pusiera fotografía. De repente, se echa para atrás. Y me quedé pensando en la rareza de la situación. No es muy normal que cuando una institución tiene una gran idea no quiera que la saquen en primer plano en el periódico ni que la citen en el artículo, en este caso a su máxima responsable. O me estaba escondiendo información o no lo entendía. Por lo general, las personas están encantadas de salir en la fotografía cuando hay que presumir de “lo bien que lo hacemos” o “del gran proyecto que hemos incubado”, no así cuando se está implicada en algún caso peliagudo y la prensa te va a poner a tiritar con sus críticas.

Al principio atendí a su petición, pero seguí reflexionando sobre la cuestión. Las instituciones la forman personas con nombre y apellidos y con un cargo dentro de la misma. Una institución en sí no puede dar voz a un proyecto, sino las personas que la constituyen. Por tanto, las instituciones tienen que dar la cara, les guste más o menos. La responsable de esta institución se tendría que haber pensado mejor si accedía a mi entrevista, pero lo que tengo claro es que íbamos adelante con nombre y apellidos. De la fotografía podía pasar. Así lo hice. Y me daba igual que no me dirigiera jamás la palabra. Más valentía, más dar la cara y menos rajarse en el último momento, que creo que es lo que peor llevo. Y eso que iba a hablar bien de la institución. Me pregunto cómo hubiera sido al contrario. Seguramente, ni me hubiera dejado entrar por las puertas.

Donar semen

Ayer veía el telediario y una noticia versaba sobre la donación de semen. De toda la vida -o al menos desde que tengo uso de razón- he escuchado hablar sobre la importancia de donar sangre. En los últimos años, hay un mayor énfasis por parte de las instituciones sanitarias en movilizar a la población para donar médula ósea, de hecho, un dato que se publicó ayer mismo revelaba que España había alcanzado los 190.000 donantes de médula en el primer semestre de este año. Pero, sin duda, lo que no termino de ver claro es el término “donar” semen, porque la donación es altruista y quien dona semen recibe un importe monetario. Si das no te dan o, al menos, no esperas recibir. Por lo menos en el terreno al que estamos acostumbrados, con los donantes de sangre y de médula. Algunos hombres que aparecían en la noticia de espaldas a la cámara consideraban su acto como solidario con aquellos que no pueden tener hijos. Aquí no entro a valorar si es solidario o no, aquí lo que no cuadra es el término.

No me compares una donación altruista, con un negocio. La pregunta que cabe plantearse es: “¿Estos hombres donarían semen de manera altruista? Por lo menos si le van a llamar “donar” que sea con todas las de la ley, pero que no nos vendan lo que no es. Algunos me podrían rebatir: “Es que no es lo mismo donar sangre y médula que semen, donde hay vidas humanas de por medio cuando los espermatozoides se fecunden con óvulos”. Y les respondería: “También son vidas humanas las que salva tu sangre o tu médula”. A grandes rasgos, el que “dona” semen está en cierta medida creando vida, y el que dona sangre y médula lo que está es salvando otras vidas. Todo es vida.

Lo que está claro es que es un negocio y puede llegar a ser hasta un dolor de cabeza para algunos hombres. En España el anonimato está garantizado, pero en Reino Unido cada vez son más exigentes en la selección de los varones y no hay anonimato, de tal forma que los hijos que hayan nacido de cada “donación” de semen pueden incluso llegar a conocer quién es su padre biológico porque la ley británica permite que los niños concebidos con óvulo o esperma de una donación puedan rastrear a sus padres biológicos cuando cumplan 18 años, de la misma manera que lo hacen los niños adoptados. Este temor hace que los hombres se lo piensen dos veces antes de “donar” su semen, y no me extraña. Se dice que los niños no podrán llevar a cabo ninguna reclamación ni legal ni financiera, pero no se descarta que en un futuro la ley pueda conocer como heredero a quien legítimamente pueda demostrarlo. Quién sabe si reclamarán hasta el último euro, o libra en el caso británico. Lo cierto es que sigue sin cuadrarme que lo llamen donar.

Fuente. TVE

La fuerza de la insistencia

En julio de 2014, el médico especialista del Hospital Virgen del Rocío que atiende a Marcos y Jesús, dos niños sevillanos de 8 y 5 años con distrofia muscular de Duchenne, solicitó a la farmacia del Hospital el tratamiento comercializado en España para tratar dicha patología rara. Al no obtener ninguna respuesta, los padres insistieron y cinco meses después, en noviembre, recibieron la denegación por escrito de la Comisión de Farmacia y Terapéutica de los Hospitales Universitarios Virgen del Rocío-Virgen Macarena. En diciembre, José María y María Ángeles, con el apoyo de la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER), presentaron un escrito de alegaciones sin obtener ninguna respuesta. Tras varias quejas en los medios de comunicación, consiguieron que la Comisión se volviera a reunir para revaluar la situación el pasado 13 de febrero. Transcurridos diez días los padres no han recibido noticia alguna. Cuando parece que el fracaso llama a las puertas de esta familia, tras once días de reuniones de la Comisión por fin tienen respuesta: Le van a dar, de momento, el tratamiento al mayor, eso sí, no se sabe cuándo se le dispensará el fármaco.

En esta historia no puede salir todo redondo y perfecto desde el minuto uno. Ha habido meses de espera, sufrimiento, frustración, incomprensión, ignorancia… hasta que por fin han sido escuchados. La insistencia del médico y de los padres han sido claves en este proceso, aunque la espera haya sido de siete meses. Unos meses que no han pasado en balde ya que la enfermedad de estos niños no espera, sigue evolucionando. Lo que más ha influido, sin duda, ha sido la presión ejercida por parte de los medios de comunicación, que han puesto de manifiesto las quejas de los padres ante la tardanza de la burocracia. Y otra cuestión que tampoco pasa desapercibida ha sido la coincidencia en fechas con la celebración del VII Congreso Internacional de Medicamentos Huérfanos y Enfermedades Raras en Sevilla. Sea lo que fuere lo que ha motivado que la Comisión aceptara el tratamiento de estos niños, lo que queda claro es que la insistencia acaba dando su fruto y que el periodismo es un gran aliado de las causas sociales.

El poder de un libro

No todos los días hablas por teléfono con alguien que te comenta que se ha leído un libro y que gracias a él ha cambiado la forma de ver su propia enfermedad. Esta chica sufre de migrañas y según ella su enfermedad es fruto de sus paranoias mentales, de creerse que le va a doler la cabeza si viaja en avión, si toma chocolate o café, si bebe en exceso o creerse que le va a dejar de doler por la simple acción de bajar la persiana y mantenerse en un lugar a oscuras y sin ruido aparente. Me decía: “Me pongo límites a mí misma, voy con la idea preconcebida de que en esa situación concreta me va a doler y entonces me duele”.

Parece que el cerebro es demasiado listo, entiende más que nosotros mismos y va por delante incluso de lo que vamos a pensar. Debe notar el estrés que desprendemos ante determinadas situaciones a las que nos tenemos que enfrentar, en ocasiones con miedo, como la migraña. El libro vende la idea -me contaba esta chica- de que si te olvidas de tu migraña, ella se olvidará de ti. Como si de un eslogan se tratara, viene a decir que todo es psicológico y con no pensarlo no tiene por qué pasar nada. Así de fácil.

Un paralelismo con la sociedad actual. Lo mejor para que la vida no nos ahogue es no tener conciencia. Una vez me dijeron que si no quieres que algo se sepa ni lo pienses. Pues aquí pasa lo mismo. La migraña es una enfermedad, supone un problema para muchas personas. Solución: la migraña es una invención de la mente. Si no pensamos en ella, si nos olvidamos de que existe, viviremos mejor, en paz, y podremos hacer vida normal. ¿Pero realmente se afronta la enfermedad o se huye ella?

Un conjunto de palabras forman un libro, un conjunto de síntomas dan lugar a una enfermedad. Lo que está claro es que el poder de un libro no cura una enfermedad.

Suicidio asistido

Chica estadounidense, de 29 años, casada desde hace algo más de un año y enferma de cáncer terminal. Brittany Maynard es conocida por acogerse al suicidio asistido, que tendrá lugar más pronto que tarde. Ésta es su decisión. Totalmente respetable, pero no coincido con ella, no tanto por el debate sobre si quitarse la vida o mandar que te la quiten es acertado o no, sino porque esta chica que contrajo matrimonio hace poco tiempo realmente no se ha enterado de nada. Empecemos por la frase: “En la salud y en la enfermedad… hasta que la muerte nos separe”. Esto es amor. Amarse cuando haya una salud de hierro y cuando falte, en la vejez y en la juventud, cuando nos sintamos útiles y cuando ya no sirvamos para mucho.

Esta joven había previsto el suicidio asistido para mañana día 1 de noviembre, pero lo ha pospuesto porque, en sus propias palabras, “todavía me siento lo suficientemente bien, todavía tengo la suficiente alegría, todavía río y sonrío con mi familia y con mis amigos, así que creo que este no es el momento adecuado”. Al parecer, el momento adecuado será cuando ella no se siente tan bien, porque el amor, para ella, es un sentimiento que viene y que va. Como llegará un momento en el que no se sentirá bien ni físicamente ni psicológicamente; lo mismo puede que no llegue a reconocer a sus familiares; por no decir que sufrirá mucho dolor por el avance de la enfermedad, Brittany prefiere quitarse del medio, así ella no sufre y los que están a su alrededor tampoco. Porque ese “hasta que la muerte nos separe” es la muerte que Brittany decide cuándo se ha de producir, no la que le viene dada y que desconoce por completo cuándo tendrá lugar.

Su madre le había dicho que no le importaba cuidar de ella en el estado en el que se encontrara y el tiempo que viviera, pero se ve que la joven no quiere hacer pasar por eso a sus familiares ni a ella misma. Es más, creo que primero ha pensado en la vergüenza que sentirá ella al ver sus capacidades físicas y psíquicas mermadas, y después en el supuesto daño que su enfermedad causaría a los demás.

Permitidme esta reflexión. Cuando el ser humano se expone a cualquier tipo de sufrimiento, es tanto el miedo que le genera que se olvida de amar, porque sólo piensa en que no podrá sobrellevar lo que está viviendo, incluso a veces se pone en lo peor antes de que llegue. Brittany no se ama a sí mismo, sólo se quiere cuando tiene salud, pero no cuando tiene una enfermedad terminal fulminante. Se considera como una carga y ha perdido el sentido de todo. No es capaz de aceptar esa situación, ni dejarse amar por los demás porque ella es la que está en el derecho a decidir sobre su vida.

Qué fácil es decir: “me largo, ahí os quedáis”. Hasta qué punto tiene que estar desesperada esta mujer para dejar de amar y estar dispuesta a abandonar a su marido, familia y amigos. Qué difícil le tiene que resultar levantarse cada mañana para luchar, cueste lo que cueste, por los que más quiere. Pensé que la juventud era un tiempo para hacer locuras, para amar, para luchar y volver a empezar, para ser optimisma y nunca perder la ilusión pase lo que pase. Se ve que Brittany es una excepción.

Ginecólogo

El día de mañana quiero un ginecólogo que proteja la vida de quien llevo dentro; que no me reciba en su consulta para decirme solo aspectos negativos de haberme quedado embarazada; que no vea mi embarazo como un peso que hay que quitar del medio cuanto antes, porque él lo ve desde fuera pero yo lo vivo desde dentro; que no me aconseje el aborto como la salida más fácil si el feto viene con problemas; que tenga la suficiente profesionalidad para decirme qué problema real tiene el feto -si es que viene con alguno- y no diga de primeras que es un Síndrome de Down o que padece una malformación congénita; que no me meta más miedo en el cuerpo del que ya tengo; que sea tan médico como humano; pero, sobre todo, que me apoye a lo largo de esos nueve meses como lo haría mi marido.
Saber que en las manos de los ginecólogos están las vidas de la sociedad del futuro es esperanzador y a la vez alarmante porque algunos de ellos no se merecen ni siquiera tener ese título profesional. La vida no es un negocio y mucho menos un negocio de la muerte.
Cada vez más mujeres buscan una segunda opinión médica porque el primer ginecólogo que visitan les muestra un panorama tan desolador que verdaderamente es para echarse a llorar, plantearse grandes atrocidades –como el aborto- o para caer en una profunda depresión. El segundo ginecólogo, ya de confianza y aconsejado por una amiga que también es madre de familia, es el gran salvador de esta sociedad. Gracias a él la madre decide seguir adelante con el embarazo, bien porque el otro ginecólogo estaba en el error (no sabemos si con conocimiento de causa o sin él), porque al final resulta que el niño está perfectamente formado o porque, aunque el niño venga con problemas, es tal el apoyo psicológico y el cariño que esa madre recibe que se podría decir que es lo que le empuja y anima a no desentenderse de esa vida humana que es su propio hijo.
La realidad de la vida es que hay historias para no dormir de mujeres embarazadas que visitan al ginecólogo. En función de quién te atienda y según sus intereses personales, profesionales y económicos, así como de sus convicciones personales -todo hay que decirlo-, llevas las de ganar o las de perder, como si de un juego se tratara. Sin embargo, la vida humana tiene poco de juego. Hay ginecólogos que juegan con la vida de los demás, pero hay otros que se toman en serio tu caso en concreto, le importas y hacen todo lo que esté de su mano por sacar adelante la vida del concebido y la de la madre -si es un embarazo de riesgo-, porque bien saben ellos que toda vida merece la pena de ser vivida.

Carmen Cáceres Calle

Los MIR andaluces dan cada vez más recibiendo cada vez menos

La huelga indefinida de los médicos residentes andaluces continúa y según los últimos datos del Sindicato Médico Andaluz, la secunda un 60 por ciento de los 4.500 residentes que hay en Andalucía; sin embargo, la Consejería de Sanidad andaluza la cifra en el 44,7 por ciento. La última actuación de los MIR ha sido encerrarse durante un fin de semana en la sede del Colegio de Médicos de Sevilla, reunidos en Asamblea, para continuar con sus reuniones de trabajo y determinar sus acciones para semanas posteriores, así como las actividades que llevarán a cabo en el espacio público de las distintas ciudades andaluzas. Por el momento han mantenido reuniones con José Chamizo, Defensor del Pueblo Andaluz; Jesús Aguirre, portavoz del PP en la Comisión de Sanidad del Senado, y con una diputada andaluza de IU. Por otra parte, se han movilizado en la estación de trenes de Sevilla-Santa Justa, a las puertas del Palacio de San Telmo y del Parlamento de Sevilla.

La consejera de Salud y Bienestar Social de Andalucía, María Jesús Montero, ha puesto de manifiesto que el Gobierno andaluz está preocupado por esta situación y ocupado en que se solucione y ha afirmado que es el PP la génesis de este problema porque “está llevando a que en Andalucía tengamos que practicar una política de ajuste” como consecuencia de las 37,5 horas. “El Grupo Popular está avocando a que las comunidades autónomas tengan que despedir a profesionales sanitarios y reducirles los contratos eventuales”. Asimismo, en su última comparecencia ha trasladado a los residentes que “la voluntad de diálogo es inequívoca y que podemos dialogar”, recordándoles que no pueden sentarse tranquilamente si hay una convocatoria de huelga indefinida, sin que se haya producido previamente una mesa de negociación y de diálogo. La consejera está convencida de que hay puntos suficientes para acercar una posición que va a favorecer a este colectivo y que “en una mesa de diálogo llegaremos a buen puerto y mejoraremos retribuciones, calidad y formación de nuestro sistema de especialistas internos residentes”.

Vicente Matas, tesorero del Sindicato Médico de Ganada (SMG), explica la situación de los MIR andaluces, tachando estos recortes de “duros y discriminatorios”. Este año las retribuciones son las mismas que en 2011 porque los sueldos se han congelado, pero el Gobierno les ha suprimido la paga extra de diciembre de 2012. El Centro de estudios del SMG ha aportado algunos datos al respecto. El recorte del 10 por ciento en la Atención Continuada-Guardias (por la Junta de Andalucía) en el caso de los residentes que realicen una media de 100 horas al mes, supone para un MIR de primer año una pérdida bruta de 1.431 euros/año y para uno de cuarto y quinto año de 2.053,5 euros/año.

Suma y sigue

Los residentes andaluces con los recortes en las guardias quedan a la cola de España, pero aún hay más. El Decreto-Ley 1/2012 de la Junta incrementa la jornada laboral hasta las 37,5 horas semanales  y, a pesar de que los residentes en más del 87 por ciento de los casos dedican más de cinco horas semanales a la formación fuera del horario laboral, el SAS no valora este tiempo que dedican a formación, no les permite completar la jornada ordinaria dedicando más tiempo y, finalmente, les está quitando de las nóminas 10 horas o más de atención continuada (guardia). Esta nueva pérdida retributiva supone para el residente de primer año 1.231,20 euros/año y para los de cuarto y quinto año 1.766,88 euros/año.

También han sufrido una disminución importante en el número de horas de guardia que realizan al mes, perdiendo como mínimo una guardia al mes, lo que se traduce en unas 20 horas menos de media. En resumen, los MIR andaluces han sufrido una pérdida de poder adquisitivo de entre el 22 por ciento hasta más del 37 por ciento según año de residencia y guardias realizadas. Vista esta situación, no es de extrañar que hayan dicho “basta” mucho antes que en otras regiones.

En opinión de Manuel Fernández Zurbarán, portavoz de los residentes, los MIR andaluces no nos oponemos al aumento de la jornada laboral a 37,5 horas semanales, es el SAS el que nos impide trabajar dichas horas aumentadas sin cobrar un euro más, siendo un nuevo recorte en forma de bajada encubierta e ilegal del sueldo. “Como no se nos puede quitar del sueldo base, nos lo quieren robar de las horas de guardia”. Debido a los recortes, nuestra formación y la futura atención se verá afectada.

Juegan con nuestra formación

Algunos residentes han escrito cartas de protesta dirigidas a la consejera. En una de ellas,  Ana Marchal, residente de cuarto año de Urología del Hospital de Puerto Real de Cádiz, dice que “Montero sigue en sus mundos de Yupi” y le aconseja que antes de hablar se informe. “¿A qué están jugando con nuestra sanidad y con nuestra formación?, ¿cómo puede decir que todo lo que se está liando es por el Gobierno Central?”, le reprocha. “No somos vagos que nos alimentamos del SAS. Accedemos mediante oposición a una plaza, que no es fija -ha subrayado-, es para cuatro o cinco años de formación, tras la cual, nos dan una patada y de nuevo a buscar trabajo”. Esta residente no entiende a dónde están llevando el SSPA que siempre ha sido bandera de los andaluces y le pide a Montero que prime el derecho fundamental a la salud, a la formación, al buen trabajo y que les deje luchar por los pacientes.

Según los MIR, el SAS y la Junta de Andalucía no paran de mentir, tergiversando y ocultando lo que realmente está pasando. Fabián Poletti, residente de cuarto año en cirugía ortopédica y traumatología en Sevilla, después de leer las declaraciones de la Consejera y de los representantes de la Junta, se siente indignado, ofendido, dolido y afectado. “Ante todo una gravísima falta de respeto hacia los profesionales del Sistema Público de Andalucía que dan cada vez más  recibiendo cada vez menos”. Sobre todo, le parece una actitud cobarde, una falta de ética y moral y una burla hacia la población general, mintiendo abiertamente y sin tapujos, sin importarles el daño enorme que se está haciendo. “Cómo se puede ser tan caradura”.

Tutores y adjuntos asqueados con esta situación

Desde que los MIR andaluces se pusieron de huelga, la carga laboral recae sobre los médicos adjuntos y la labor asistencial ya no está repartida. “Estamos bastante cansados del trabajo diario y de las guardias”, admite Eduardo Quiroga, médico adjunto y jefe de Oncología Pediátrica del Hospital Universitario Virgen del Rocío. Si esta situación se prolonga, “hemos propuesto en varias asambleas unirnos a la huelga de los MIR, haciendo una huelga indefinida de adjuntos (huelga a la que ya han dicho que sí los adjuntos de Málaga y que está prevista para el 10 de diciembre)”. Asimismo, reconoce que un hospital no puede quedarse sin médicos especialistas porque dentro de tres años no habrá los suficientes para atender a la población. “Si las condiciones en Andalucía no son buenas a la hora de elegir plaza, algunos médicos cuando aprueben el examen MIR y la oposición elegirán otras comunidades con mejores condiciones”.

Si en los hospitales el ambiente está tenso por la ausencia de los MIR, los centros de salud tampoco pasan por sus mejores momentos. En concreto, los de Sevilla llevan varios años solo con el personal de plantilla, sin sustitutos. A falta de sustitutos, los MIR cumplían su función, pero ahora con la huelga de los residentes “nosotros tenemos que repartirnos el trabajo, con menos tiempo por paciente y menos calidad en la atención”, afirma José Manuel Cabrera, tutor de médicos residentes en el centro de salud de Pino Montano, Área Macarena. Es tal la situación que el cien por cien de los tutores del Área Macarena han firmado una carta donde se niegan a aceptar residentes de primer año a partir de 2013 porque creen que los centros de salud de Sevilla carecen de las condiciones necesarias para una docencia de calidad.

No hay que olvidar que durante el verano los tutores de MIR del Hospital Infantil Virgen del Rocío, de Sevilla, en concreto los pediatras, cirujanos pediátricos y anestesistas, dimitieron de su cargo alegando estar en contra de los recortes realizados por la Junta. Solicitaban más tiempo para llevar a cabo la tutorización, ya que “la jornada laboral está más que ocupada por la asistencia a los pacientes”, por lo tanto, tienen que utilizar un tiempo fuera del horario laboral. Una labor que tampoco está remunerada.

Nadie sabe cómo acabará esto, pero ambos especialistas están convencidos de que hay que preservar el sistema MIR, que está en peligro porque lo está la sanidad pública y que esta huelga tendrá repercusión a medio plazo en las futuras decisiones políticas. Los médicos residentes andaluces están luchando por sus derechos con valentía “y ojalá otros MIR de otras ciudades españolas sigan su ejemplo”, concluyen.